miércoles, 31 de enero de 2007

El científico simio

migos lectores, como sin duda ustedes esperaban, el PredicadorMalvado no podía dejar de conmemorar el día mundial del traje de gorila y lo hace recordando una película de Béla Lugosi, nada menos: The Ape Man de 1943.

Perteneciente a la dilatada etapa de decadencia del gran actor transilvano es sólo recomendable para incondicionales del género, que sé que no faltan entre los que esto leen.


Un científico loco inventa un suero que le transforma en gorila paulatinamente, antes de que el proceso sea irreversible necesita víctimas humanas para fabricar el antídoto ¿será su ayudante lo suficientemente devoto como para llevar a cabo tan terrible plan? ¿La criatura buscará venganza?

En fin, para que se hagan ustedes una idea, vean este fragmento de puro terror; ojo al compañero de jaula de Béla:





Esta no fue la primera ni sería la última vez que Lugosi interpretaría un hombre gorila: ya lo había hecho el La isla de las almas perdidas, 1932 (una adaptación de la Isla del doctor Moreau de Wells) y tuvo otra oportunidad en el 44 en The Return of the Ape Man.

2 comentarios:

atilio dijo...

Magnifico Bela! Una escena fabulosa, en la cual se observa claramente la relacion conflictiva entre el lado "animal" y el "humano". El primero representado por el o la companiero/a de jaula (la carne es debil al fin y al cabo...) y el otro por la vieja fea e histerica que viene a verlo. Al comienzo, Bela/gorila esta pasiblemente sentado al lado del amigo gorila o de su pareja primate, lo que sea. En unos instantes y solo a causa que el gorila quiere salir de la jaula, lo mas normal del mundo, Bela le da palazos al pobre!!! Ydurante todo el evento, Bela, luce triste y cansado, como si el inevitable dominio del lado animal le produjese cansancio moral. Hollywood sigue usando el mismo formato.

Illuminatus dijo...

El problema que tenemos los científicos heterodoxos es que no se comprende que vemos los beneficios a posteriori de acciones drásticas.

Que injustos son los legos con esas chorradas de los consentimientos informados.