martes, 9 de enero de 2007

Doraemon ¿y III?: Doraemon cuento de hadas

Vladimir Propp en Morfología del cuento aplica el formalismo a los cuentos tradicionales rusos. Aunque este ensayo tuvo gran influencia en el desarrollo ulterior del análisis de la narración se le ha reprochado a menudo que su análisis sólo era aplicable a los cuentos de hadas. Habría que hacer a estos críticos una precisión: a los cuentos de hadas y... ¡a Doraemon! Esto ocurre porque las historias del Gato Cósmico tienen una estructura muy similar a los cuentos.

Propp identificó treinta y una funciones (unidades irreductibles que forman los cuentos populares) y también los modelos prototípicos de los personajes: los elementos de la trama y los personajes de Doraemon se identifican con los propuestos por el formalista ruso: Pueden consultar la lista completa de las funciones y compararlas con la estructura de Doraemon que vimos hace unos días:

Muchos héroes de cuentos de hadas, al principio del cuento, son demasiado pequeños, tontos o débiles, como Nobita. Más tarde, con la ayuda de un objeto mágico que le da un donante (aquí el gato, claro) puede enfrentarse a su misión. También hay en estos cuentos una prohibición que el héroe invariablemente infringe. Hasta aquí toda la estructura de un capítulo clásico de Doraemon encaja. Sin embargo el final es diferente; en los cuentos el héroe, inepto al principio (según Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas, esto incita a sentirse al niño identificado con el héroe, ya que se siente a menudo menos fuerte o importante que los otros) pero a medida que avanza la acción va siendo capaz de superar obstáculos, llegando finalmente a un estado superior de evolución (según Bettelheim esto tiene un efecto terapéutico en el niño). Nobita el pobre, se queda siempre como al principio. Si los niños (en realidad todos los espectadores) se sienten identificados con Nobita por tener los mismos deseos, al cabo de un rato se llega a la conclusión de que es demasiado inútil y que no queremos ser tan comilones y vagos como él, cumpliendo así cierta función pedagógica.

La involución de Nobita tiene otra explicación, que procede de la naturaleza del medio: en muchas series es necesario que en cada capítulo se restablezca la situación inicial para poder tomar en el mismo punto el capítulo siguiente, pudiendo darse la evolución sólo en el último. En una de las ficciones de fan que encontramos el la red conocida como «La de las pilas» se propone un último capítulo que concuerda con los cuentos, ya que, ante la imposibilidad técnica de recargar las baterías al gato sin borrarle la memoria, Nobita llega a ser, tras años de estudio, un gran experto en robótica para ayudar a su amigo.

La idea de una evolución futura se sugiere, sin embargo, en varios capítulos, donde se nos informa (generalmente con viajes al futuro) de que Nobita obtiene lo que en los cuentos es el símbolo de la realización suprema; el matrimonio con la princesa, es este caso, por supuesto, Shizuka ¿Acaso se pensaban que no la iba a mencionar hoy?


Nota: Esta tercera entrada sobre Doraemon forma cierta unidad con las dos anteriores (I y II) cerrando la serie. En el futuro el Gato Cósmico volverá sin duda después de un descanso, pero los post serán más independientes entre sí. Algún día hablaremos de los aspectos gráficos de la serie y otro de los gastronómicos, bueno, de los dorayaki en realidad.

1 comentario:

atilio dijo...

El malvado es, evidentemente, un experto en Doraemon y en estructura delo cuento. porque no nos cuentas un cuento por favor? uno tuyo, quiero decir...
Continua el buen trabajo...y gracias!