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miércoles, 15 de agosto de 2012

La Asunción y el Curiosity

Este post está dedicado a
Enrique Arias Valencia,
veterano lector del blog y
 querido amigo que nos
ha dejado.


Durante los últimos siglos de la Edad Antigua, la sabiduría fraguada por los filósofos de la Grecia clásica se había llevado a cotas inéditas en innumerables escuelas.

Todas esas escuelas decían buscar la verdad: aunque hoy tenemos muy clara la diferencia entre ciencia y religión, entre inmanencia y trascendencia, entre conocimiento y creencia, no era así en aquellos días y seguramente un experto en geometría y un jefe de secta serían percibidos ambos como sabios.

Por otro lado, si un observador contemporáneo pudiera viajar y juzgar con nuestros criterios las escuelas de sabiduría que llenaban entonces los barrios de Alejandría, no tardaría en darse cuenta de que podría clasificar a estos sabios en dos grupos:

Algunos de ellos eran herederos del saber de las escuelas clásicas que hacían prevalecer la especulación sobre la percepción de nuestros sentidos, siempre sujetos a ilusiones; la reflexión pura era superior al trabajo manual, propio de las castas inferiores. Eran estos sabios creyentes en un mundo paralelo perfecto, frente al mundo corruptible donde vivimos. Éstos venían fundamentalmente de Platón a través de Plotino, quien había concebido una especie de monoteísmo. Quizá debido a ese principio monoteísta, muchos de estos filósofos alejandrinos amalgamaron a sus ideas las que las sectas mesiánicas judías estaban diseminando por el Norte de África. Tradujeron la palabra hebrea «mesías» por la griega «christos» y fueron prolíficos en doctrinas y sectas que acabarían cristalizando en una religión imperial.
ASUNCIÓN? Art Sculpture by Soasig Chamaillard

Abajo, la Asunción por Poussin, arriba, un motivo similar por Soasig Chamaillard

martes, 8 de marzo de 2011

La tradición apostólica I

La salvación depende de un conocimiento secreto y solo nuestra secta está al corriente del mismo» . Tal es la idea que define los cristianismos gnósticos, sin duda procedente de los cultos mistéricos helenísticos. Algunas de estas sectas añadirían: «Conocemos el secreto porque el Christos se lo comunicó a los hombres a través de su discípulo más amado, fundador de nuestro grupo». Esta idea es lo que llamamos tradición apostólica: el discípulo favorito transmite el secreto y la legitimidad a sus seguidores, que la van heredando, de manera que es siempre posible establecer una línea sin interrupción desde la revelación divina hasta los líderes actuales de la secta. Como sabemos, pese que todos los gnosticismos fueron condenados como herejías, el cristianismo constantiniano aceptó mucha doctrina gnóstica, como era inevitable, pues fue en esos círculos donde se fraguó la primera teología cristiana.
Esta de la que hablamos hoy, la tradición apostólica, entró probablemente a través de Marción. No es lo único que le debemos: este teólogo, rechazado como herético, puso, no obstante, las bases del cristianismo tal como lo conocemos.

Marcion--Marcion--e0812a06--q1
Si el cristianismo siempre fue un elemento de poder, fue Marción el primero que vio su potencial como herramienta de dominio universal. Apoyado en su ambición y fortuna personal, organizó la Iglesia en Roma, concibió la idea de canon, recopilando por primera vez un Nuevo Testamento. Aportó los escritos, hasta entonces perdidos, del lider de una secta mesiánica del s. I (las cartas de Pablo). El grado de su intervención en textos que luego formarían parte de los evangelios sinópticos todavía se debate por los expertos. Dota al Chrestos, hasta entonces de naturaleza angélica, de una apariencia humana, a la manera de los docetas, abriendo el camino a una historización del personaje que desembocaría ulteriormente en su humanización. También la Iglesia posterior se mantuvo fiel al antisemitismo, otra de sus enseñanzas. El poder que alcanzó fue tal que otros mandatarios eclesiásticos se sintieron amenazados, de modo que se coligaron contra él; consiguieron desterrarlo antes de que se nombrara obispo de roma. El cristianismo marcionita era coherente y ambicioso, pero prematuro; le faltaba todavía el apoyo imperial. Marción renunció a sus doctrinas para poder volver a los círculos de poder, pero estas continuaron vivas entre sus seguidores. Imagen de la Wikipedia


El conocimiento (la gnosis) que se transmitía en estos círculos estaba destinado por definición a un pequeño círculo de iniciados, lo que resulta poco práctico para una iglesia con ambiciones de dominio universal; se decidió que lo que se transmitía era la gracia.

Pero volvamos a las sectas desaparecidas. Tenemos documentos que prueban la existencia de sectas que basaban su legitimidad en personajes cuyos nombres serían retomados como seguidores de Jesús en los relatos neotestamentarios. Es el caso de Jochanaan (Judas, Jacob/Santiago), Simón (Piedra), Barnabé, Saulo (Pablo). Otros, como Judas Iscariote, Felipe y María Magadalena, si bien eran invocados en ciertas sectas como el discípulo a través del cual procede la legitimidad, no hay pruebas de que fueran históricamente fundadores de las mismas: es igualmente posible que invocaran un nombre, tradicional, histórico o ficticio, simplemente por su prestigio o por alguna afinidad. Por otra parte, en los evangelios canónicos se explicita que los apóstoles podían proceder de sectas diferentes, como es el caso de Judas Tadeo y Simón el cananeo, llamados Zelotes, por su pertenencia a esta secta y para diferenciar a este último de Simón el Calvo y a aquel de los otros dos Judas del grupo. Una de las etimologías propuestas para «Iscariote» es sicarii, el nombre de otra secta. Las implicaciones de que el grupo apostólico sea un mosaico de diferentes sectas mesiánicas las examinaremos en la segunda parte de este artículo.

Pasemos ahora a las sectas cristianas actuales que, en virtud de la tradición apostólica, hacen llegar su legitimidad y la Gracia desde la revelación divina a través de un apóstol favorito o, a veces, de un padre apostólico de postín:

-Pedro: es muy conocido el caso de la Iglesia Católica Apostólica (es por esto que es apostólica) Romana, que sustenta su legitimidad en el apóstol Simón (apodado Cefas; piedra, el calvo, el duro, traducido como Petrus en la Vulgata). Aduce el versículo interpolado en Mateo 16, 18, las leyendas tardías que sitúan la muerte de Pedro en Roma recogidas en Hechos de los apóstoles y la lista de papas que inventó Eusebio de Cesarea. También lo invoca como fundador la Iglesia Ortodoxa Siria.

-Tomás (Judas, Dídimo) fue muy prolífico y se consideran suyas la Iglesia Asiria del Oriente, las tres iglesias malankara, la Iglesia Malabar y un largo etcétera, que pueden ver esquematizado en la ilustración de abajo, tomada de la Wikipedia.

Tomás

-Marcos es el fundador de la Iglesia Copta y de la Iglesia Ortodoxa Griega de Alejandría, por lo que podemos imaginar que este santo se basaba más en un criterio geográfico que doctrinal, a la hora de fundar.

-Judas Tadeo y Bartolomé de la Iglesia Apostólica Armenia
Etcétera.

Como curiosidad, cabe añadir que algunas sectas de creación contemporánea parten de la doctrina de que la tradición apostólica se interrumpió, pero que Dios, milagrosamente, la devolvió a los fundadores de dichas sectas (¿por qué no, después de todo?) quienes, a partir de entonces, la fueron legando a sus sucesores. Es el caso de los mormones y de otras denominaciones como la Iglesia Nueva Apostólica.

Capitular robada de aquí.

viernes, 25 de febrero de 2011

Cristianismo primitivo: introducción

Jesús vivió a principios de nuestra era, predicó en Palestina acompañado por discípulos, realizó milagros y fundó la Iglesia que, desde que se cumplieron cincuenta días desde su resurrección, se expande por el Mundo a través de una cadena de herederos de la gracia y la doctrina (perfecta e inmutable) desde los apóstoles hasta hoy. Los primeros tiempos de esa expansión fueron duros; los cristianos sufrieron una persecución tras otra, pero, en ese mar de sangre y martirio, perseveraron en su fe y su religión perduró y se hizo fuerte. Otro problema del que se tuvieron que defender fueron las herejías, desviaciones de la doctrina original que, desafortunadamente, aparecían en ocasiones.

Eusebio de Cesarea
Eusebio de Cesarea en un grabado de André de Thevet (1502-1590). Hoy visto como falsario, antiguamente como gran historiador y siempre como hábil cortesano (tomado de la Wikipedia)

El párrafo precedente resume la historia oficial de la iglesia, que se considera cierta comúnmente, aun entre personas instruidas, aunque proceda directamente de la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea y de los evangelios. Ningún historiador serio considera a Eusebio un autor fidedigno: su fuente principal sobre Jesús, la supuesta correspondencia entre Jesús mismo y el rey Abgaro es una leyenda, los doce primeros papas que menciona, pura invención, las persecuciones, manipuladas y exageradas etc. Eusebio, cortesano de Constantino, fue encargado por el emperador para crear una historia que homogeneizara en una iglesia imperial el confuso mosaico sectario cristiano de la época, con la finalidad política que tuvimos ocasión de ver en su momento. Los evangelios, como saben, no son en absoluto documentos históricos, asunto sobre el que volveremos en futuros artículos.

Dos intervenciones del profesor Bart D. Ehrman, de la University of North Carolina, en el documental de The History Channel Los secretos de los apóstoles a los 06'00'' y 44'41''

Pese a todo ello, siglos de repeticiones, de comentarios, de versiones en cuadros al óleo, en autos, en películas, una ubicua iconografía y un pertinaz adoctrinamiento, han hecho de la narración de Eusebio una verdad consensuada. Un ejemplo de hasta dónde llega esta aceptación la vemos en la apasionante trilogía de series documentales de Gérard Mordillat y Jérôme Prieur; Corpus Christi, L'origine du christianisme y L'apocalypse, en la que participan reconocidos expertos en teología, historia, filología, etc. No es extraño que estos expertos desmientan parcialmente la narración de Eusebio, allí donde toca su campo de especialidad, pero tampoco es extraño que asuman con naturalidad que todo el resto es cierto: el espectador ha de esperar a otros expertos para tener una visión de conjunto. Ya hemos ilustrado algún artículo con fragmentos de estas series y, sin duda, lo volveremos a hacer.

Intervención de Anne Pasquier, de la Université Laval-Montréal, en el documental de Gérard Mordillat y Jérôme Prieur L'origine du christianisme, episodio 6, 05'34'', sobre el gnosticismo. Observarán que corto antes de que explique la segunda definición obsoleta de gnosticismo, quizá volvamos a este documento si hablamos de estas sectas. Active los subtítulos con el botoncito rojo «cc»

Las investigaciones históricas, arqueológicas y filológicas, han probado que la línea de la ortodoxia trazada por Eusebio nunca existió. Gran número de sectas mesiánicas con elementos de origen judío, helenístico, egipcio, etc. luchaban entre sí hasta que una versión sincrética de algunos de estos cristianismos se impuso en el siglo IV.

Decíamos a propósito de los cultos al carguero del Pacífico que resulta muy instructivo examinar la génesis de una religión. En el caso del cristianismo la tarea es difícil, debido a la tradición a la que aludimos: siglos de reescrituras, interpolaciones, quemas de libros, silencios y persecuciones.

Si los cultos al carguero los despachamos en un solo artículo, en el caso del cristianismo, debido a la dificultad mencionada y a su magnitud, lo trataremos en aspectos parciales, sin la ambición de agotar la cuestión, en una serie de artículos, etiquetados como «Cristianismo primitivo». En realidad ya hemos publicado varios bajo esa etiqueta, con lo que esta introducción es un poco tardía. Hemos visto hasta ahora algunos ligeros, casi humorísticos y otros más densos. La serie se prolongará próximamente con «La invención de Jesús: iconografía» y «La tradición apostólica».

Capitular tomada de aquí.

martes, 3 de agosto de 2010

Gloria y obsolescencia del cristianismo

La antropología explica como el machismo, el canibalismo, los tabúes alimentarios y otros memes que hoy pudieran parecernos disparatados han cumplido un papel en la supervivencia de las sociedades donde se dan ¿podemos explicar igualmente la función del monoteísmo? Aunque el cristianismo es un fenómeno sincrético y complejo, nos fijamos aquí en uno de los aspectos claves que explican su difusión:

Ajenatón
Como el zoroastrismo no es un monoteísmo en sentido estricto, se suele atribuir a Ajenatón el mérito del hallazgo. Imagen de la Wikipedia

El examen la historia nos muestra cómo los monoteísmos han sido siempre una medida política de centralización, a menudo impuestos desde el poder o asociados a nacionalismos. Es el caso de la Persia de Ciro, ya que el mazdeísmo zoroastriano reduce el poder de la casta sacerdotal, distribuido localmente entre los templos hasta entonces y sostenido por la oligarquía de la alta nobleza. También en el caso egipcio, bajo Amenophis IV –AjenAtón– que centralizó el culto de los innumerables dioses con sus correspondientes sacerdotes en el de Atón, si bien sus reformas no perduraron. Otro tanto podemos decir de Josías, rey de Judá en el s. VII a. C., que con el fin de legitimar sus ambiciones de conquista sobre le reino de Israel, centralizó el culto en el templo de Jerusalén y recopiló las tradiciones y narraciones para crear un solo libro sagrado, institucionalizando un monoteísmo judaico.

De una manera general, podemos aceptar que la aparición de la agricultura a gran escala con acumulación de excedentes hace necesaria la centralización y la creación de castas de administradores. Entre las diversas maneras legitimar estos cambios encontramos el monoteísmo, que tendría en este tipo de contexto su caldo de cultivo natural.

Cylones
Intervención de un grupo de cylones. Imagen tomada de aquí

Podemos encontrar un interés político de centralizar el poder en épocas de lo más variadas, pero el monoteísmo aparece como un recurso elemental, propio del paso del Neolítico a las sociedades urbanas: no obstante, el Islam y la Iglesia Constantiniana fueron creados en el siglo VII y IV respectivamente: descendientes tardíos de esta tradición ¿qué condiciones particulares han permitido el desarrollo de estas religiones tan lejos de su medio natural? Veamos el caso particular de la imposición del cristianismo:

Se suele presentar al cristianismo monoteísta como un bloque que triunfó frente al paganismo politeísta, también se suele presentar al Imperio Romano como hostil al cristianismo en un principio hasta que, en un dramático y repentino giro, se convierte. Lo cierto es que estas cuestiones son mucho más sutiles:

Respecto a la primera oposición, cristianismo monoteísta frente a paganismo, politeísta hay que tener en cuenta que el paso al monoteísmo no fue una innovación cristiana que sorprendiera al Imperio Romano, y no solo a causa de los monoteísmos anteriores que ya hemos citado. Los pensadores paganos helenísticos habían evolucionado hacia una forma de monoteísmo, en particular el neoplatonismo de Plotino, del que hablamos sucintamente hace poco. Es un hecho que en los centros intelectuales del Imperio, muy particularmente en Alejandría, la incipiente teología cristiana se nutría de pensamiento griego, al que podemos, pues, considerar responsable, al menos en cierta medida, del pensamiento monoteísta que heredaron los cristianismos. Se da incluso la circunstancia de que el cristianismo trinitario podría resultar más politeísta que el monoteísmo pagano, como se observa en la controversia entre Celso y Orígenes.


Una de las intervenciones de Yves Modéran, de la universidad de Caén, en la serie documental El Apocalipsis, de Gérard Mordillay y Jerôme Prieur. Volveremos sobre esta fascinante serie y las otras dos de los mismos autores: Corpus Christi y El origen del cristianismo. Fragmento del episodio 7 «Contra los cristianos», capítulo IV «¿Un dios o varios?».

La segunda oposición, entre la Roma hostil al cristianismo y la Roma del cristianismo oficial, solo existe desde un punto de vista cristiano, que ve en la conversión del Imperio una finalidad cósmica. Lo cierto es que en la etapa anterior a esta conversión vemos aparecer toda una serie de medidas políticas con el fin de centralizar el poder y de reforzar las gastadas instituciones imperiales. La obligación del culto público a los dioses creó el contexto que ha sido transmitido por los autores cristianos como «persecuciones», pero que no son sino episodios de una serie de medidas centralizadoras, tomadas por Decio y Diocleciano, de las que la adopción del cristianismo por Constantino sería una más.


Intervenciones de Paula Fredriksen, de la universidad de Boston, y de David Frankfurter, de la universidad de New Hampshire, en el episodio 7, capítulo IV «La persecución de Decio»

No sólo un dios único parecía responder mejor a las necesidades centralizadoras, además aliaba la autoridad imperial con el poder paralelo que habían establecido los obispos, apoyado sobre las masas iletradas urbanas, y que ya era demasiado importante como para mantenerlo al margen.

Especular sobre si era la medida más adecuada o si se hubiera debido tomar otro camino nos llevaría sobre los caminos de la ficción histórica y la ucronía, géneros de ficción literaria. No obstante, podemos constatar que su eficacia para evitar la disgregación del Imperio fue insuficiente y que el coste en pérdida del saber científico y técnico que implicó abrumador.

El hecho de que las elites, cultas y paganas, percibieran el cristianismo, sus costumbres y la corrupción de sus obispos, como la razón de la ruina del Imperio, es otro dato que debemos considerar. Como ya vimos en otro lugar, esa impresión era la opinión generalizada hasta el punto de que Agustín de Hipona hubo de rebatir esta idea en su monumental obra La ciudad de Dios.

Santos legionarios
Imagen tomada de aquí

Dejamos, pues, a parte la conveniencia o inconveniencia del cristianismo imperial en el contexto del la baja latinidad, pero ¿qué sentido tiene seguir arrastrando hoy medidas pensadas para apoyar un imperio desaparecido hace 1500 años? ¿Por qué seguimos soportando esa plaga? En la serie original de Galáctica, estrella de combate, la humanidad luchaba contra los cylones, criaturas mecánicas creadas por los hombres como arma en una guerra que había terminado hacía miles y miles de yarems. Desaparecida la razón de su existencia, los zylones continuaban su labor destructora de manera ciega. Análogamente, los curas siguen usando las llaves de Jano como símbolo de su poder (hoy conocidas como llaves de san Pedro), las togas prætextas de los patricios como casullas, títulos como «pontífice» (funcionario que se ocupaba del impuesto de los puentes), su división territorial en diócesis, su latín italianizado, etc. elementos romanos pervertidos de su sentido original. Como los cylones, o como esos japoneses que continuaban emboscados durante décadas ignorando el fin de la II Guerra Mundial, los curas continúan ciegamente sembrando el dolor, la represión y la estupidez para sostener y perpetuar el desaparecido Impero Romano.

El mosaico de la capitular representa una ele capital romana, en realidad es una imagen tomada en el metro de Nueva York y publicada aquí.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Campaña viral contra Hipatia

Hace unos meses circulaba un correo electrónico en relación con Hipatia de Alejandría y la película Ágora. Las atrocidades cometidas por los cristianos durante siglos han sido silenciadas por razones obvias; es lamentable que hoy en día se siga sin poder hablar sobre el asunto sin despertar la ira de algunos. Cuando recibí el mensaje no había visto la película, que tardó varios meses en estrenarse por estas latitudes. No obstante, y sin ánimo de defender la película, sino de precisar los errores que componían el texto, di una respuesta, punto por punto. La reproduzco aquí con leves correcciones:

Rachel Weisz
Rachel Weisz como Hipatia en la película


«Hipatia no fue asesinada a los 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61.»
Como se dice en el texto mismo del correo viral más adelante, los datos que tenemos de Hipatia son muy limitados, no se conoce la fecha de su nacimiento con exactitud y se estima entre el 355 y el 370, dejando pues una horquilla, insisto, sobre estimaciones, de 15 años. Amenábar, al presentar una Hipatia joven y bella, continúa toda una tradición, una iconografía establecida que podemos ver en las obras de artistas como Rafael (en su cuadro La escuela de Atenas) Charles William Mitchell, Julia Margaret Cameron y, en suma, todos aquellos que la han representado gráficamente a lo largo de la historia. Sin duda estos artistas muestran un aspecto idealizado del personaje y quizá inexacto históricamente, pero que se basa en los testimonios contemporáneos que alababan unánimemente su belleza y, desde luego, no es un invento de Amenábar. Por otra parte, que la filósofa tuviera 15 años más o menos no hace su asesinato más o menos atroz.





«No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película le atribuyan investigaciones que le adelantan a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa platónica»
Fue, efectivamente, filósofa neoplatónica, pero su obra más importante para la posteridad fue en astronomía y matemáticas:
La mayor parte del saber de la época helenística se perdió, filtrado por los monasterios; a pesar de los intrincados mecanismos de relojería y astronomía que nos descubre la arqueología (como el Mecanismo de Anticitera, por citar el más espectacular) sólo podemos especular sobre el contenido del cerca de millón de volúmenes que debió contener la gran Biblioteca de Alejandría en su apogeo. A nosotros la teoría del desplazamiento de los planetas nos llega del Kepler, que vivió en el s. XVII ¿qué tiene que ver entonces esto con Hipatia? Aunque muchas de sus obras se perdieron ¿sería una especulación muy arriesgada decir que trató el asunto? ¿los mecanismos de observación tenían la precisión necesaria para establecer tal teoría entonces? ¿en qué se basa director de la película? Veamos las obras que sí que sabemos que se deben a Hipatia:


Hypatia por JM Cameron 1867
Representación fotográfica de la filósofa por Julia Margaret Cameron, 1867
Hipatia escribió libros sobre geometría, álgebra y astronomía: «Tablas astronómicas» (útil que trata precisamente sobre el desplazamiento de los astros) un manual sobre la construcción de astrolabios que introducía mejoras sobre los modelos conocidos entonces (precisamente, un aparato de observación astronómica) inventó un hidrómetro y, su obra más importante, «De las cónicas». En esta obra utiliza procedimientos de álgebra y trigonometría que tardarían siglos en ser superados. Las secciones de los conos, entre las que se encuentran las elipses, fueron consideradas sin importancia durante siglos (en comparación con formas como la circunferencia, considerada «perfecta») hasta que Kepler las utilizó para explicar el movimiento de los planetas. Es decir, si no nos consta que Hipatia descubriera que la órbita de los planetas es elíptica, sí que sabemos que estableció las bases matemáticas para poder concebir tal idea y que trabajó en los medios técnicos de observación de los astros.

Desgraciadamente, san Agustín rebate en sus sermones el heliocentrismo, creando una tradición (continuada por Cosmas y muchos otros) de manera que la aplicación de esas bases matemáticas no fue posible hasta que Copérnico trajo de nuevo la idea heliocéntrica.

«Hipatia fue vírgen, pero no "para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación". Castidad y virginidad no es lo mismo que feminismo. Lo en coherencia (sic) con su ejercicio de la filosofía Sofronise, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes, entendidas como el control de instintos y pasiones.»
El feminismo ha reivindicado a menudo a Hipatia como predecesora, pero no por su ascetismo (¿desde cuándo el feminismo predica la castidad?) sino por tener un papel predominante en el saber y la sociedad de su tiempo, en el que las mujeres eran consideradas habitualmente como bienes semovientes de sus padres o maridos; en ese sentido, se puede interpretar la castidad como independencia de los hombres.

Cirilo de Alejandría Sami Samir
A algunos parece haberles ofendido la belleza de Hipatia, pero el que sale mucho más guapetón que «en la realidad» es san Cirilo, interpretado por Sami Samir

«Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni su destrucción se debió a los cristianos. Dicha biblioteca fue quemada muchas veces. La primera Julio César. En el 273 fue saqueada por Aureliano y Diocleciano remató la faena en el 293»
Existe una tradición que hace a su padre, Teón de Alejandría, célebre matemático y astrónomo, conservador de la Biblioteca de Alejandría. Teón trabajó en la Biblioteca del Serapeo (también en Alejandría) a menudo confundida con la Gran Biblioteca (o Biblioteca del museo) que había ardido hacía siglos. La Biblioteca del Serapeo era entonces el centro del saber en la ciudad y de todo el mundo Helenístico. Lo más probable es que Hipatia enseñara en su propia casa.

«En tiempos de Trajano los judíos destruyeron el templo de Sarpeo (sic) y en el año 391 fueron los cristianos quienes acabaron de derruirlo para derribar la columna de Diocleciano, símbolo de la persecución cristiana. Pero lo que quedaba de la Biblioteca siguió en pie.»
A finales del siglo IV el Serapeum de Alejandría estaba en su máximo esplendor; su biblioteca era la más importante del mundo y su tesoro estaba lleno de riquezas. El patriaca Teófilo, amparándose en edictos promulgados por Teodosio I para reprimir el paganismo, atacó y destruyó diversos templos, preferentemente los más ricos. El Serapeo fue uno de ellos, derruido y quemado en 391 ó 389, según las fuentes. Pese a diversas teorías y leyendas alentadas durante siglos por autores cristianos, ningún historiador actual duda de ello, pues lo prueban las fuentes y la arqueología de manera meridiana.
Empezaban malos tiempos para las bibliotecas: Constantino censó 28 bibliotecas en Roma, Amiano se lamenta algunos años después (378) de que «Las bibliotecas son como tumbas, siempre cerradas»; en 529 Justiniano decretó que los libros anticristianos debían ser quemados; más edictos mandando quemar bibliotecas y templos paganos se suceden desde Constancio. Heyne anota en Zósimo que bajo Joviano:
«A demás de los montones de manuscritos destruidos públicamente en el Este [del Imperio] hombres de letras quemaron sus propias bibliotecas para evitar que algún volumen pudiera exponerles a la malicia de los delatores y al rigor de la pena prevista por la ley. [se equiparaba al delito de traición y de lesa majestad por la Lex maiestas]». Estas prácticas se consideraban por los cristianos como aplicación directa de las enseñanzas de la Biblia, en particular de Hechos 19, 19, cuando Pablo instiga a la quema de los libros de «magia» de Éfeso. No debemos, pues, extrañarnos cuando san Agustín defiende la coacción como método de conversión y cuando san Ambrosio reclama a los emperadores la destrucción de los cultos paganos.

Pablo en Éfeso
Pablo quemando los libros paganos, según Hechos de los apóstoles 19, 19, en una tabla de Maerten de Vos que se conserva en el Museo de Bellas artes de Bruselas.
La columna a la que alude el mensaje se ha conocido por diversos nombres, según el origen que la atribuían distintas leyendas; de Pompeyo, de Diocleciano, etc. hasta que la arqueología aclaró el asunto. La confusión en la que se mete el autor del mensaje, mezclando elementos de estas leyendas contradictorios entre sí, es curiosa: por un lado la identifica con la columna de Serapis, que dominaba el templo: seguramente porque el fuste de la actual columna es el de aquella, reutilizada junto con otros restos de monumentos anteriores. Pero, por otra parte, considera que la columna del Serapeo ya era la de Diocleciano ¿cómo habrían reutilizado el material antes de destruir el templo y derribado su columna? y, ante todo ¿cómo es que la columna llamada de «Diocleciano» siga hoy en pie? ¿La respetaron los cristianos? El autor del texto parece ignorar la buena salud actual del monumento.
La Wikipedia recoge una exposición concisa de la historia de esta columna.
«El paganismo continuó existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes»
Tradicionalmente se considera la muerte de Hipatia el fin del saber clásico (otros, hablan de la mencionada destrucción de la biblioteca del Serapeo). Esto tiene un valor simbólico (de la misma manera que la llegada de Colón a América se considera el principio de la Edad Moderna y fin de la Edad Media) ya que, como acabamos de ver, esa guerra tenía muchos frentes y los libros ardían en todos los rincones del Imperio. Los monjes serían en los siglos venideros los guardianes del saber. Evidentemente, quedaban paganos en Alejandría tras la muerte de Hipatia: hasta entonces el cristianismo se extendía por las masas iletradas urbanas. Lo que ocurre en esta época es que, apoyándose en la plebe cristianizada, el clero comienza a establecerse como nueva élite de poder desplazando, a menudo con violencia como en los casos que nos ocupan, a la aristocracia culta pagana, que pronto desaparecería. El paganismo de las zonas rurales continuó hasta bien entrada la edad media, tanto en occidente como en oriente.
El origen de la idea de que el asesinato de Hipata representa el fin del paganismo no procede de Amenábar ni de ningún «librepensador», sino de Juan, obispo de de Nikiu del s. VII, quien opinaba que Hipatia «lo tuvo bien merecido por maga y bruja»: la crónica de este obispo nos dice que, tras la inmolación de la filósofa : «Todo el mundo rodeó al patriarca Cirilo y le aclamaron como “el nuevo Teófilo”, ya que él había acabado con los últimos restos de idolatría de la ciudad» (la alusión a Teófilo se refiere a la destrucción por éste de la biblioteca del Serapeo).

«El califa de Bagdad dijo: "Si en la Biblioteca se dicen cosas que no están en el Corán, son falsas: hay que quemarla; si todo lo que contiene está en el Corán, no hace falta: hay que quemarla"»
Esta leyenda, que atribuye a Omar la destrucción de la biblioteca, aunque se identifica como espuria por los historiadores desde hace mucho, tiene todavía cierta difusión popular; a los redactores del mensaje no parece importarles que entre en contradicción con otros de los argumentos que usan. Olvida el hecho de que los árabes se afanaban entonces en recuperar el saber clásico y, todavía más importante ¡Qué nada quedaba de la biblioteca en tiempos de los árabes! Esta fábula no fue difundida en occidente hasta el s. XVII por el clérigo protestante Edward Pococke y había sido inventada por el obispo monofisita de origen judío Abulfaragius, en el s. XIII. Para conocer las circunstancias y detalles de esta invención, así como de otras leyendas y versiones, siempre orientadas a disculpar a los cristianos, la obra más completa es La Biblioteca de Alejandría, de Pablo de Jevenois.

Columna de Pompeyo
La columna comúnmente conocida como de Pompeyo, cuyo fuste es el de la columna de Serapis, en una foto de obrien26382. A la derecha, la misma en un grabado del s. XIX tomado de aquí

«La película se inclina por hacer desaparecer el platonismo con la muerte de Hipatia, ocultando así su florecimiento posterior gracias a los cristianos, uno de cuyos más elevados exponentes fue San Agustín, contemporáneo de Hipatia.»
Los cristianos adoptaron ciertos diálogos de Platón. No sólo eso, el cristianismo mismo es producto de la filosofía griega y las ideas monoteístas de neoplatónicos como Plotino en contacto con los mesianismos procedentes de la Galilea helenizada; conceptos como el Verbo o la Trinidad son inconcebibles sin la influencia de la filosofía helenística, a través del gnosticismo. No obstante, la sesgada transmisión de la cultura griega que efectuaron los monasterios nos privaron de los filósofos más interesantes y que más hubieran podido hacer avanzar a la humanidad en lo material y en lo moral, como Leucipo, Demócrito, Hiparco, Diógenes, Epicuro y un largo etcétera. Todos aquellos que proponían vivir la vida, en lugar de fantasear con otros mundos sobrenaturales, todos aquellos que veían la realidad como algo material, no fueron dignos de interés o se consideraron peligrosos y a penas conservamos algunos fragmentos de sus obras.
En suma, este mensaje parece quejarse de que supuestas imprecisiones en la película exageran la responsabilidad del cristianismo en la pérdida del saber clásico. La respuesta global es que esa responsabilidad es imposible de exagerar. Es, en cambio, difícil de dar una imagen global y coherente de la historia de esa pérdida en un solo largometraje. Espero que las posibles inexactitudes históricas de la película, si las hay, procedan de esa dificultad y no de una voluntad de tergiversación, ya que, tras tantos siglos de manipulación, lo que se necesita es, precisamente, una divulgación seria y bien documentada de estos y otros eventos de la latinidad tardía y alta Edad Media.

Hasta aquí la respuesta al mensaje, pero quisiera añadir otro punto, que también ha aparecido mencionado en diferentes lugares. Algunos han considerado un anacronismo la aparición de la Loba romana en una de las escenas con Rómulo y Remo bajo ella, puesto que en la actual Lupa Capitolina sabemos que los dos niños fueron añadidos en el renacimiento y son obra de Antonio del Pollaiolo. A esto podríamos añadir que la loba misma, como se ha descubierto recientemente, es una estatua medieval. Esta objeción sería aplicable a la representación en una película de la estatua que ornaba el Capitolio en la antigüedad, pero solo relativamente, ya que, aunque no conservemos la original, el símbolo de la loba amamantando los gemelos está muy documentado y el monumento podría ser recreado para una película reproduciendo esa iconografía tan conocida (de hecho, la adición de del Pollaiolo pretendía ser una «reconstrucción»). Pero obviamente no se trata de la estatua del Capitolio, puesto que estamos en Alejandría ¿Qué tiene que ver ése objeto artístico particular con la loba que vemos en Ágora? ¿Qué hay de extraño en que ese símbolo romano se represente en los centros de poder del Imperio?

Lupercal Monedas Altar de Venus y Marte
La imagen de la Loba con Rómulo y Remo es muy común en numismática; arriba, una moneda del s. IV d.C. (fuente) abajo otra del III (fuente). A la derecha, relieve del altar de Venus y Marte conservado en el Museo Nacional de Roma que data del s. I d.C. Tomado de Wikipedia

Tras haber visto la película, confirmamos la idea de que la especulación sobre la posibilidad de que Hipatia pensara en el movimiento elíptico de los planetas es un imagen poética, pero verosímil, para evocar los conocimientos antiguos perdidos: recordemos que no llega siquiera a transmitir la teoría, la matan en cuanto se le ocurre. Por otra parte, entendemos todavía menos la indignación de los cristianos, ya que su papel, lejos de exagerarse, aparece dulcificado, en particular en las escenas de la destrucción del Serapeo y en el asesinato de la protagonista. En la primera, no vemos al obispo Teófilo azuzando a las masas ni tomar parte en la masacre, que fue mucho más radical que en la película, puesto que no dejaron piedra sobre piedra. Para esta escena, en la que vemos la lectura del Edicto de Teodosio y a los cristianos dejando escapar a los paganos con algunos de sus libros, el director sigue al pie de la letra The Arab conquest of Egypt and the last thirty years of the Roman dominion, 1902 (click en el título para descargar el pdf) de A. Butler, que la imagina así por que le cuesta creer que los cristianos se comportaran tan salvajemente, aunque tenga que ignorar para ello los documentos y las excavaciones arqueológicas de Botti que, seis años antes, había desenterrado bajo las ruinas del Serapeo los cadáveres brutalmente asesinados de sus ocupantes en gran cantidad, con evidencias de destrucción e incendio (cf. de Jevenois, 2009 y Botti, 1896).

La escena de la muerte de la filósofa es mucho menos atroz que la que nos transmiten las fuentes; en ella, Amenabar se subordina a la historia de amor que ha introducido en la trama y a la elegancia del conjunto, que habría sido rota con tal efusión de violencia. Recordemos la descripción de Gibbon:
En un día fatal, en la sagrada estación de Cuaresma, Hipatia fue sacada de su carruaje, desnudada, arrastrada a la iglesia, e inhumanamente masacrada por Pedro el Lector y una tropa de fanáticos salvajes e inmiseriecordes; la piel le fue arrancada de los huesos con afiladas conchas de ostra, y sus extremidades temblorosas fueron arrojadas a las llamas. (Decline and Fall, XLVII)
A parte de estos puntos, explicables por motivos artísticos, la película está cuidadosamente documentada y ambientada, pese a los anatemas del mensaje de marras. La posición de este blog respecto al cristianismo es considerarlo una interesante ficción, desde el punto de vista teórico, y, desde el histórico, una lacra que en el pasado hizo sufrir a la humanidad. Reacciones como las que ha provocado esta honesta película, que se distingue precisamente por una primorosa representación de la Alejandría de la época, nos hacen recordar que, lamentablemente, todavía quedan adeptos de las doctrinas medievales.

viernes, 12 de marzo de 2010

Pensamientos píos, 1

Muy provechosas y santas, baluarte contra el pecado y refugio en la tribulación, como el agua de la fuente clara para el ciervo, son las palabras de los santos hombres para el creyente. Inauguramos por ello hoy una nueva sección, «pensamientos píos», en la que presentaremos citas atribuidas por la tradición a santos, beatos y otros creyentes sobre cuya piedad, devoción y buen criterio no existan dudas. A veces añadiremos un breve comentario, sobre todo para explicar quién era el personaje o su contexto, ya que las frases suelen ser bastante elocuentes por sí mismas. He aquí la primera:

«Inclina la cabeza, orgulloso sicambrio, doblega humildemente tu cuello. Adora lo que has quemado y ¡quema lo que has adorado!»

Palabras de san Remigio mientras bautizaba a Clodoveo (finales del s. V) que nos han sido transmitidas por san Gregorio de Tours. Si la primera frase busca, de manera transparente para un lector moderno, un orgasmo del ego, una afirmación narcisista por sentirse por un momento por encima del mismo rey, la segunda propone el programa doctrinal y de conducta para el catecúmeno. Comprendemos la importancia de esto si tenemos en cuenta que junto a Clodoveo fueron bautizados sus 3000 soldados, una fuerza considerable que podía quemar mucho, convirtiendo así a Francia en la «hija mayor de la Iglesia», apodo del país galo en la tradición católica reciente: cardenal Langénieux, Marthe Robin, Juan Pabo II, etc. También debió mejorar su imagen entre los galo-romanos, católicos, cuyo apoyo necesitaba en su guerra contra otros jefes germánicos.

bapteme_clovis
Hay fotos, señores. Observen como el Espírtu Santo baja y trae en el pico, directamente desde el cielo, un frasquito con el santo crisma con el fueron ungidos los reyes de Francia durante siglos.

Fue, en efecto, una maniobra político-militar que aseguró la preponderancia del cristianismo trinitario en occidente, frente al arrianismo y al monofisismo que triunfaba en otras regiones de lo que había sido el Imperio Romano.

viernes, 6 de febrero de 2009

La teología de Chef

En torno al siglo II a.E.C. florecían en la región Palestina muchas sectas judías: la influencia del racionalismo, debida a la profunda helenización de la región, unida a la inverosimilitud intrínseca al monoteísmo, que se había impuesto gracias a la política de reyes con propósitos centralistas (en particular Josías, que reinó entre el 640 y el 609 a. E.C.) provocó esta diversidad: esenios, saduceos, zelotes, fariseos (de donde procede el judaísmo contemporaneo) nazarenos, etc. De estas teologías, unidas a diversas influencias mitológicas, se formaron los cristianismos. Cuando se estableció una iglesia central, en el s. IV, algunas de las doctrinas de estas sectas se adoptaron como propias: el Verbo, la tradición apostólica, el bautismo, etc. mientras que otras se proscribieron como heréticas. Sin embargo muchas de estas especulaciones han resurgido a lo largo de la historia: muchas de las herejías medievales tienen su antecedente en estas teologías primitivas, también podemos disfrutar de esa riqueza creativa a través de algunas producciones audiovisuales. Ya vimos los elementos basilidianos en La vida de Brian (aquí y aquí) la película que mejor refleja el ambiente de aquella época. Hoy visitamos una escena de South Park. Muchas sectas gnósticas aceptaban la idea del dios malo, identificado a menudo con el dios del Antiguo Testamento; Chef explica una doctrina de dios malvado a Stan en el capíutlo 78 (temporada 5) «Kenny Dies»:

miércoles, 19 de marzo de 2008

Pasión

El año pasado celebramos la Pascua en este blog comentando la relación entre La vida de Brian y el Evangelio de Basílides. Hubimos de lamentar no disponer del vídeo y ofrecimos en su lugar una pequeña fotonovela con el pasaje en cuestión. Este año sí podrán ver el vídeo, helo aquí:



Hay que ser conscientes, sin embargo, de que este asunto es interesante sólo para aquellos que pretenden conocer la historia de las sectas que conformaban el cristianismo primitivo, pero, en estas fechas tan señaladas, no podemos dejar de publicar algo para los creyentes; aquí lo tienen: el anuncio, encontrado aquí, de un juego de consola que les permitirá participar en la pasión de Cristo y, con ello, ser actores de la Salvación:



Felices vacaciones a los ateos y a los creyentes mucho ánimo con la mortificación, penitencia y contrición.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Paganos y decadentes

viendo este cuadro podemos imaginar que los romanos, en su ebriedad y concupiscencia, no se ocupaban de los asuntos del Imperio y hacían oídos sordos al tumulto de las hordas bárbaras que estaban a sus puertas. La decadencia moral, propia del paganismo, les llevó pues a la pérdida del poder político. Esta falacia se nos ha transmitido gracias Agustín de Hipona.

Los romanos de la decadencia, tela de 775x466 cm que fue realizada en 1847 por Thomas Couture y pueden contempar en París, en el museo d'Orsay

La idea moralista de la maldad del exceso de lujos y placeres es antigua y persistente; desde los griegos (que se escandalizaban de los excesos de la corte persa) a los profetas veterotestamentarios (con sus amenazas de destrucción) pasando por la austeridad soviética (tan crítica con el decadentismo de occidente) hasta las actuales llamadas a la moderación ecologistas. Juvenal se inscribe en esta tradición, a la que no juzgaremos; pero fíjense ustedes que sus dos versos «Más cruel que la guerra, el vicio se ha abatido sobre Roma y venga al universo vencido», en los que se inspiró este cuadro, no fueron escritos en la época de decadencia política del Imperio, sino en la de esplendor, puesto que compuso sus trabajos entre el entre 90 y 127 de nuestra era. Y es que en aquel entonces había muchas orgías, auspiciadas por las prosperidad; nos dice Gibbon (Decadencia y caída I):

En el segundo siglo de la era cristiana el Imperio romano comprendía los más bellos lugares de la tierra y la porción más civilizada del género humano. Un valor disciplinado, un prestigio antiguo, aseguraban las fronteras de esta inmensa monarquía. La influencia suave, pero poderosa, de leyes y costumbres había cimentado la unión de todas las provincias. Los habitantes usaban y abusaban, en el seno de la paz, de las ventajas del lujo y las riquezas.

La Roma de la decadencia política de los siglos posteriores fue dominada por guerras civiles, emperadores generales y... obispos cristianos. La clase culta recordaba con nostalgia los tiempos paganos y veía en la expansión del cristianismo una de las causas de la crisis. Esta idea se generalizó con la toma de Roma por los godos de Alarico incluso en parte del populacho cristiano, desencantado de sus supersticiones porque los santos patrones defensores de la ciudad, Pedro y Pablo, parecían no haber funcionado. Esta idea, pese al creciente poder de la Iglesia, no fue rebatida hasta que Agustín de Hipona redactó su monumental respuesta La ciudad de Dios. Los clichés, todavía hoy fuertemente implantados, que vemos en este cuadro los recibimos directamente de esa visión del mundo, que, pese a su falsedad histórica, nadie atacó hasta Gibbon, en su Decadencia y caída del Imperio romano.

Fellini mostró más imaginación que Couture para presentarnos una orgía en el Satyricón

La tradición moralista a la que hacíamos mención al principio no era ajena a los nostálgicos del paganismo, ya que criticaban el lujo de la Iglesia: la ruralización y presión fiscal sobre las provincias crecía, para que en la Ciudad Eterna algunos mantuvieran su vida lujosa. Amiano Marcelino (27 3 11) nos dice de los obispos de Roma:

Y no niego yo, considerando el fasto de vida en Roma, que cuantos aspiran a disfrutarlo luchen con todas sus fuerzas para lograr sus deseos ya que, una vez que hayan alcanzado sus objetivos, vivirán tan libres de preocupaciones que podrán enriquecerse gracias a las ofrendas de las damas, podrán presentarse en público sentados en coches y ricamente vestidos y podrán organizar banquetes más fastuosos que los de los reyes.


Un ejemplo de las luchas a las que se refiere Amiano podría ser el enfrentamiento entre Dámaso (corrupto obispo de Roma) y su rival Ursino, quien atacó con sus hombres a los partidarios del primero en una basílica dejando 137 cadáveres y obteniendo con ello la huida de Dámaso y su purpurado cargo.

Debemos ser prudentes al juzgar la responsabilidad del cristianismo en la caída del Imperio; es legítimo, sin embargo, considerarlo un síntoma de esa caída: no fue la primera vez ni sería la última que un monoteísmo es utilizado con el fin de centralizar un imperio, ante el fracaso de otras políticas de vertebración.

Fuentes: a demás de Gibbon, sobre todo la página de Historia Antigua de Universidad de Zaragoza del Profesor Dr. G. Fatás, en particular los epígrafes sobre el poder de la iglesia y sobre el cristianismo popular.
El personaje de la letra capitular está tomado de Asterix en Helvecia.

sábado, 7 de abril de 2007

Brian & Basílides

maginemos que Jesús existió y que cuando llevaba la cruz hacia el Gólgota un hombre bondadoso le ayudara a llevarla. Esto estaría de acuerdo con los Evangelios sinópticos («Lucas» XXIII, 26, «Marcos» XV, 21 y «Mateo» XXVII, 32). Imaginemos también que Jesús aprovechó la circunstancia para salir corriendo y que dejó al pobre hombre (a la sazón, Simón de Cirene) para ser crucificado en su lugar . Esto, que parece un chiste, era doctrina en una de las sectas gnósticas, en el Evangelio de Basílides se leía, según testimonio de san Ireneo de Lyón (Contra las Herejías I, 24, 4):

[...] y dicen que no padeció la pasión, sino que requisaron a Simón de Cirene para llevar su cruz y luego, por error e ignorancia, lo crucificaron creyendo que era Jesús, ya que había tomado su figura. Y Jesús, a su vez, asumió la figura de Simón, y estaba allí mofándose de ellos.

Las posibilidades ficcionales sobre la vida de Jesús fueron explotadas por las sectas cristianas de los primeros siglos hasta tal punto que no es extraño que los Monty Python coincidieran con Basílides en un pasaje de The Life of Brian, que les recuerdo aquí en forma de fotonovela:

Pueden verla aquí en versión española.

Ante la ausencia de testimonios históricos fiables de la existencia de Jesús la película que mejor retrata el ambiente y las circunstancias en las que hubiera vivido sigue siendo La vida de Brian.

domingo, 18 de marzo de 2007

Dominus Dei X

10, estimados parroquianos, hemos completado este número redondo (o más bien cuadrado en cifras romanas) y todavía seguiremos al menos, una semana más antes de cerrar la sección, pero pasemos al tema que nos reune hoy aquí:

De manera contemporánea a la aparición de textos escritos apareció la manipulación de éstos. La manipulación más radical, que pretende extirpar parcelas enteras de la realidad, es la destrucción pura y simple, en general por cremación (desde que los textos se consignan en material inflamable). Famoso es el caso del primer emperador Shih Huang Ti, que quiso que el tiempo empezara con él, aislando China del exterior con la Gran Muralla y del pasado, con la quema de todos los libros de historia; pero la época más activa fue, con mucho, la de los siglos de imposición del cristianismo, cuyos seguidores se legitiman para ello en Hechos 19, 19, cuando a instancias de Pablo se queman los libros de magia de Éfeso.

Entonces existían numerosas sectas cristianas que se acusaban de herejía entre ellas en una lucha de poder sin piedad (muchos de los santos conocidos hoy como mártires fueron víctimas de esta «guerra de bandas») hasta que algunas las más importantes acabaron unificándose (la historia de estos pactos y de las concesiones que se iban haciéndose puede seguirse en las resoluciones de los distintos concilios así como en la teología de la época) y constituyendo una auténtica legalidad paralela a la imperial, hasta el punto de que el emperador Constantino I se vio obligado a asociarse a ellos. Desde que contó con el apoyo imperial de manera oficial, la persecución del saber clásico (y de las otras sectas cristianas que quedaban) se intensificó hasta el delirio: Constantino censó 28 bibliotecas en Roma, Amiano se lamenta algunos años después (378) de que «Las bibliotecas son como tumbas, siempre cerradas»; en 529 Justiniano decretó que los libros anticristianos debían ser quemados ; más edictos mandando quemar bibliotecas y templos paganos se suceden desde Constancio; Heyne anota en Zósimo que bajo Joviano:

A demás de los montones de manuscritos destruidos públicamente en el Este [del Imperio] hombres de letras quemaron sus propias bibliotecas para evitar que algún volumen pudiera exponerles a la malicia de los delatores y al rigor de la pena prevista por la ley. [se equiparaba al delito de traición y de lesa majestad por la Lex maiestas].

En este ambiente general de paranoia y delación se sitúan la mayor parte de las opciones de la última encuesta:

Joviano ordena quemar la biblioteca de Antioquía en el 364.




La gran Biblioteca de Alejandría, la Biblioteca del Museo, sufrió varios incendios; el primero, menos importante, fue un daño colateral de una batalla de Julio Cesar contra las tropas egipcias en el 48 antes de la Era Común. El emperador Diocleciano (todavía pagano) ése sí que hizo una buena purga en el s. III de la Era Común, preocupado por si había hechicerías en los libros. Parece ser que lo que quedaba fue destruido (de nuevo como daño colateral) cuando Aureliano, a finales de ese mismo siglo, tomó la ciudad para reprimir una revuelta. En todo caso, no podemos culpar de esto a los cristianos. Las leyendas que atribuyen su destrucción definitiva a los musulmanes no tienen fundamento, ya que para cuando ellos llegaron no quedaba nada de la biblioteca: pero una importante biblioteca quedaba allá en el 391, conocida como la biblioteca del Serapeo, por estar en este templo, que fue destruido aquel año por (esta vez sí) una horda de cristianos azuzados por el patriarca Teófilo de Alejandría, que los encabezaba, hacha en mano. Es decir, la Gran Biblioteca del Museo no fue quemada por los cristianos, pero estos dieron el golpe de gracia a las bibliotecas de la ciudad.

En cuanto a las bibliotecas Palatina y del Capitolio, he de pedirles disculpas, porque si bien hemos encontrado un lugar que atribuye su desaparición al papa san Gregorio Magno, no es una página de mucha credibilidad y no hemos conseguido confirmar esa información en otras fuentes (mientras que algunas de las otras informaciones que ofrece hemos verificado que son erróneas). En todo caso la biblioteca Palatina sufrió varios incendios en tiempos paganos y sería sorprendente que quedara algo en época del papa Gregorio.

Como saben, el índice de libros prohibidos existió hasta 1966: dados los modernos sistemas de difusión de la información la destrucción física parece absurda; sin embargo, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger y hoy papa, recomendó destruir Mujeres en el altar, de Lavinia Byrne, que defiende el sacerdocio femenino en la Iglesia Romana, y así lo hicieron algunos; al menos en Collegeville, Minesota, a instancias de las autoridades eclesiásticas locales, destruyeron 1300 copias en 1998 (es la noticia más reciente de este tipo de actividades que hemos encontrado).

Un interesante sitio cristiano defendiendo la pertinencia de la destrucción de libros, incluso en la actualidad, pueden verlo aquí.

He aquí una nueva pregunta:


¿Contra cuál de estos hallazgos técnicos no se ha opuesto la Iglesia?
El pararrayos
La anestesia epidural para parturientas
La disección de cadáveres como método de investigación
Terapias basadas en la investigación de células tronco
La píldora anticonceptiva
Se enfrentó a todos los mencionados
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sábado, 10 de marzo de 2007

Dominus Dei IX

ncreíble, estimados parroquianos, he encontrado una página de un cristiano que afirma que la Iglesia nunca ha condenado la esfericidad de la tierra, según él es una invención de los ateos del siglo XIX. Según dice se basa en una obra de un historiador americano, Jeffrey B. Russell, y tiene la desfachatez de afirmar que «Los Santos Padres, como Basilio y Agustín, que escribieron comentarios sobre el Génesis en los siglos IV y V, no dieron importancia a este problema, aunque demuestran conocer la esfericidad de la Tierra». No conozco los textos de Basilio sobre el particular, pero Agustín de Hipona conocía efectivamente las teorías clásicas sobre la esfericidad de la tierra, así como los testimonios de los marineros que la habían experimentado; por ejemplo, observando que los faros surgen de la linea de horizonte empezando por su cúspide, y las rebate. Afirma claramente que la tierra es plana y atribuye el fenómeno observado por los marineros a la curvatura de la superficie del mar, que compara con la que forma el agua en un recipiente demasiado lleno (fenómeno que explicamos hoy por la tensión superficial). De manera que milita por una tierra plana claramente y añade que los que piensan de otra manera se equivocan, quizá por desconocer el fenómeno de la curvatura de la superficie del agua. Insiste en otras ocasiones, como en su Ciudad de Dios, libro XVI, capítulo IX, cuando niega la existencia de los antípodas. Al menos admite este cristiano la existencia de Cosmas que, inscribiéndose en la tradición agustiniana, escribe las bases teologícas de la teoría de la tierra plana, acompañándola de bonitos dibujos explicativos (al lado aparece una esquematización para mayor claridad, lamento no recordar de que sitio de Internet lo saqué):













Si las anteriores eran un especie de vista isométrica, que evidencia la similitud de la estructura del universo con la del tabernáculo hebreo, como quería demostrar Cosmas, aquí tienen lo que sería la planta de lo mismo:
















¿No es maravilloso?
En cuanto a las otras opciones, la de los otros mundos no se refería, como ha señalado Manusaurio en un comentario, a mundos sobrenaturales, sino a que las estrellas son soles con otros planetas que giran a su alrededor como la tierra alrededor del suyo, loca teoría mantenida por Giordano Bruno, y ya saben cómo acabó. Sobre el heliocentrismo sólo recordar el proceso de Galileo y que la obra de Copérnico fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos en 1616. En cuanto a la evolución de las especies... lo pasaremos por alto que con el ruido creacionista se arriesga el empacho.

La correcta, que la Iglesia se ha enfrentado contra todas, ha ganado con una mayoría aplastante. La única que ha obtenido un número apreciable de votos es la de los jeroglíficos egipcios y es lógico, porque ¿qué narices les importa a los curas que se descifren o no? Requiere una pequeña explicación:

Cuando Champollion emprendió su tarea de descifrar la escritura egipcia tuvo que luchar contra muchas dificultades; la competencia de los ingleses, la falta de colaboración de la corona (su familia era republicana), la escasez de textos para el estudio y (¡tachán!) la oposición del Vaticano. Por aquél entonces predominaba la teoría de que los llamados jeroglíficos no eran una escritura que transcribiera el idioma egipcio, sino una especie de sistema simbólico de significado místico o religioso, pero no lingüístico; conclusión a la que había llegado el jesuíta Athanasius Kircher en el s. XVII. Pero no era por fidelidad a Athanasius por lo que el Vaticano presionaba al Rey de Francia para que no financiara los estudios y las expediciones de Champollion; era por que temían que tuviera éxito y que en Egipto descubriera pruebas de que esa civilización existió antes y después del Diluvio, sin discontinuidad, lo que dejaría claro que el texto bíblico se equivocaba (lo que evidencia, por otra parte, que en el Vaticano no se fiaban mucho de la Biblia, en caso contrario se hubieran quedado tan tranquilos). De hecho, cuando Champollion obtuvo finalmente la financiación, fue con la prohibición expresa de publicar todo dato referente a tiempos datados antes del supuesto Diluvio: afortunadamente, llevó paralelamente un cuaderno privado donde contaba todo lo que encontró.

Estimados parroquianos, he aquí una nueva pregunta:

¿Cuál de estas bibliotecas de la antiguedad, en las que se conservaba el saber clásico, no fue incendiada por orden de una autoridad cristiana?
La Imperial del Palatino, en Roma
La del Capitolio, en Roma
La del Serapeo, en Alejandría, la mayor del mundo antiguo tras la gran biblioteca de Alejandría
La gran biblioteca de Antioquía
La gran biblioteca de Alejandría
Todas las mencionadas, pero se hizo con el fin de conservar la pureza de la fe
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sábado, 3 de febrero de 2007

Dominus Dei IV

elicidades, estimados lectores! efectivamente, la respuesta más votada es la correcta. Considerando las formas de ejecución , como diría Javier Krahe, «todas son dignas de admiración», pero en este caso se inclinó el populacho por el procedimiento que los votos indican, quizá porque conocían ustedes el relato que debemos a la pluma de Gibbon:

En un día fatal, en la sagrada estación de Cuaresma, Hipatia fue sacada de su carruaje, desnudada, arrastrada a la iglesia, e inhumanamente masacrada por Pedro el Lector y una tropa de fanáticos salvajes e inmiseriecordes; la piel le fue arrancada de los huesos con afiladas conchas de ostra, y sus extremidades temblorosas fueron arrojadas a las llamas. Decline and Fall, XLVII

Me pregunto a santo de qué tenían los cristianos ostras afiladas a mano, quizá era algo común y corriente en aquellos días. En todo caso se considera tradicionalmente que este asesinato marca el fin de la enseñanza, las matemáticas y la filosofía antiguas. Para Cirilo significó, sin embargo, ventajas políticas y en su carrera que, junto a otros méritos en pro de la pureza de la fe (como masacres de judíos) le acabaría llevando a los altares.

No me dirán ustedes que las otras opciones no tenían su encanto:
Poco éxito ha tenido una de mis favoritas sacada de las películas de terror; cuando el científico, apunto de triunfar en sus experimentos, se ve asaltado por una turba de campesinos, armados con las herramientas de su oficio y antorchas, dando al traste con todos los planes.

La de la lapidación era la más verosímil ya que ha estado de moda desde antiguo hasta la actualidad sin discontinuidad. Vemos en esta foto, de hace un par de años en Irán, la preparación de uno de estos eventos, momentos de encuentro e intercambio para la comunidad de creyentes.

La de las jaurías de perros ha sido inspirada por un cuento del Decamerón; «El infierno de los amantes crueles», o, más bien, por la serie de cuatro cuadros de Botticelli que la ilustran; Historia Nastagio degli Onesti, que siempre me ha fascinado. Si en el caso anterior la mujer era castigada por adulterio, aquí lo es simplemente por rechazar una oferta de matrimonio. Reproducimos dos de las tablas que, junto a una tercera se conservan en el Museo del Prado.




Espero que los lectores sepan perdonarme la decepción de no publicar una ilustración para la respuesta que me hubiera gustado votar, la de los dildos gigantes, habrán de dirigirse, me temo, a páginas especializadas.

Ningún lector ha votado por el respeto y la deferencia, nos preguntamos qué idea de la Santa Madre Iglesia tienen los habituales de este blog.

En homenaje a Hipatia incluimos algunas de sus representaciones; en la letra capitular vemos a un personaje de Hugo Pratt, una reencarnación y tocaya de la filósofa alejandrina. En la Escuela de Atenas, de Rafael, ocupa un lugar destacado, mirando directamente al espectador. Charles William Mitchell, por su parte, prefirió para su cuadro un momento después de que la desnudaran y antes de que la mataran. En el centro, una interpretación fotográfica de Julia Margaret Cameron.

Pero pasemos a la nueva pregunta, en esta ocasión de teología pura y dura:

¿De las diferentes opiniones que los católicos han defendido sobre el Santo Prepucio cuál es la oficial actualmente de la Iglesia Romana?
Se conserva en Santiago de Compostela, en Besançon, en Amberes o en alguna otra de las iglesias que lo han reivindicado
La verdadera reliquia era la conservada en Calacata que, desgraciadamente, fue robada en 1983
Se reintegró a Cristo en la resurrección por lo que ascendió sin mutilación al cielo
Ascendió por separado al cielo convirtiéndose en los anillos de Saturno
Se convirtió en el anillo de bodas de Santa Catalina de Siena
Se quita importancia a esta leyenda pía porque suscita «curiosidad irrespetuosa»
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