domingo, 11 de febrero de 2007

Dominus Dei V

uestión baladí para paganos, ateos, apóstatas y demás descreídos, es, sin embargo, importante para los creyentes: Jesús nació físicamente un 25 de diciembre (aceptemos la fecha convencional) pero, más allá del hecho biológico, el verdadero nacimiento a la comunidad de creyentes no tiene lugar sino una semana más tarde, cuando, según la tradición judía (y la cristiana, que cuenta los años desde esa fecha y no desde el nacimiento biológico) tuvo lugar su circuncisión. La pregunta surge de inmediato ¿qué fue de Su Prepucio?

Durante la mayor parte de su existencia la Iglesia ha sacado partido de las reliquias; con las críticas de la Ilustración y los avances arqueológicos e históricos aparecen como perniciosas supersticiones y falsificaciones medievales para las gentes sensatas. Esto ha hecho que la Iglesia se vuelva prudente y no corrobore la autenticidad del santo Sudario de Turín (ni de otros santos Sudarios) del santo Grial de Valencia (ni de otros Griales) de los santos Cordones Umbilicales, Leches de la santa Virgen etc. Pero como por otra parte muchos fieles siguen una fe medieval, no se ha querido renunciar a ellas, de manera que se admiten como objetos de veneración («leyenda pía» es el término técnico); los Papas dan ejemplo prosternándose ante la Sábana de Turín y el santo Sepulcro, oficiando misa con el Cáliz de Valencia, etc. de manera que mantiene una postura hipócrita o, como mínimo, tibia, olvidando las palabras de la Revelación 3, 16 donde Dios dice «Mas porque eres tibio, y no frío ni hirviente, yo te vomitaré de mi boca.»


De manera que, siguiendo esta línea, la respuesta correcta a la pregunta es la más cobarde; Se quita importancia a esta leyenda pía porque suscita «curiosidad irrespetuosa».

Por otra parte todas las demás opciones han sido defendidas en un momento u otro por los cristianos; la más curiosa, la de los anillos de Saturno, lo fue por el teólogo Leo Allatius en su obra De Praeputio Domini Nostri Jesu Christi Diatriba, que aprovecha los avances tecnológicos del s. XVII, ya que por primera vez los telescopios permitían la observación de estos anillos.

Innumerables iglesias en Francia, España e Italia han reivindicado estar en posesión del verdadero prepucio, si bien la mayoría de las reliquias francesas fueron destruidas durante la Revolución y la más famosa de las italianas robada en 1983, dando fin a la tradición de sacarla en procesión.


Se le atribuía un aroma delicioso que ayudaba en los partos y que a santa Brígida le provocaba, cuando lo ponía en su lengua, sensaciones «parecidas al orgasmo».

Pasemos a la pregunta de la semana:

¿Qué es el sida según la Madre Teresa de Calcuta?
Una gran desgracia que hay que aceptar con resignación.
Un castigo adecuado para una conducta sexual inapropiada.
Un signo del fin de los tiempos.
Para los cristianos, una ocasión de probar nuestra caridad con los desgraciados.
Para los enfermos, una ocasión de probar su fe en el dolor.
Un desafío prioritario para la medicina.
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Respuesta

1 comentario:

atilio dijo...

El santo prepucio, santa brigida que tenia orgasmos bucales y teresa de calcuta tienen todos algo en comun, algo que les falta. Que es? Pues es facil, es una buena polla!