domingo, 23 de agosto de 2009

Otros mundos XXXVII

Hace casi un año que uno de los parroquianos hizo alusión al «aplanador», criatura postulada por Jakob Lorber: yo le prometí que en unos meses aparecería una criatura similar en esta colección; se trataba del Esquimo espinoso, que conoceremos hoy por fin. Lorber produjo escritos muy variados, todos ellos dictados por una voz interior que se ha identificado con el Señor Cristo, aunque a veces intervenía algún ángel u otros espíritus bajo sus órdenes. Algunos títulos de su ingente obra son: Saturno, El sol espiritual, El gran relojero, El gran evangelio de san Juan (lamentablemente sólo transcribió los primeros diez tomos). Dios aprovechó para rerevelar algunos escritos que ya había revelado a los profetas antiguos, pero que los avatares de la historia han perdido, como La infancia de Jesús o La epístola de san Pablo a los Laodiceos. Volviendo al Aplanador, Borges rescata su descripción en el Manual de zoología fantástica:

Entre los años de 1840 y de 1864, el Padre de la Luz (que también se llama la Palabra Interior) deparó al músico y pedagogo Jakob Lorber una serie de prolijas revelaciones sobre la humanidad, la fauna y la flora de los cuerpos celestes que constituyen el sistema solar. Uno de los animales domésticos cuyo conocimiento debemos a esa revelación es el Aplanador o Apisonador (Bodendrucker) que presta incalculables servicios en el planeta Mirón, que el editor actual de la obra de Lorber identifica con Neptuno.

Behemoth
El Behemoth, otra criatura elefantesca, en un grabado de William Blake, otro contertulio de los ángeles, que ilustra el libro de Job. Borges también nos habla de él en su Manual de zoología fantástica.

El Aplanador tiene diez veces el tamaño del elefante, al que se parece muchísimo. Está provisto de una trompa algo corta y de colmillos largos y rectos; la piel es de un color verde pálido. Las patas son cónicas y muy anchas; las puntas de los conos parecen encajarse en el cuerpo. Este plantígrado va aplanando la tierra y precede a los albañiles y constructores. Lo llevan a un terreno quebrado y lo nivela con las patas, con la trompa y con los colmillos.

Se alimenta de hierbas y de raíces y no tiene enemigos, fuera de algunas variedades de insectos.

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70. Esquimo espinoso.
Prodede de las zonas polares de Clematione; necesita anchos pies para no resbalar. Con sus pinzas abre agujeros en la grosísima capa dehielo y atrapa «a mano» animales marinos comestibles. Sus espinas son venenosas.

71. Varanino erguido.
Comedor de toda clase de vegetales, este habitante de Krismerión con demasiada frecuencia saqueaba los campos cultivados por los placodermos, los cuales al final pidieron ayuda a los cinocéfalos para poblar sus campos de espanta-varaninos.


Capitular montada sobre una fotografía de Neptuno tomada por el Voyager 2.

4 comentarios:

Valentín VN dijo...

¡Madre mía! Nunca le hubiera visto yo tanta histoira al elefantillo con pinta de chamizo. Y luego resulta que tiene que ver con un behemonth, monstruo contra el que he tenido que luchar en AD&D.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Fabuloso post, y nunca antes mejor dicho.

AkaTsuko dijo...

¿"Esquimo", eh? Esperemos que ciertos colectivos no se sientan ofendidos.

¡Cuántos pinchitos!

Evil Preacher dijo...

La única relación real entre el Esquimo y el Aplanador es que tienen pintilla de elefante y su origen extraterrestre, la verdad, pero lo he traído a colación ya que Deikakushu lo mencionó; la criatura y el estilo de la explicación le recordó a la colección Otros mundos y tenía toda la razón; lo único que Lorber pretendía decir la verdad sobre un planeta del Sistema Solar, a diferencia de los autores de la colección.

Supongo, Arias, que juegas con dos sentidos de la palabra «fabuloso», uno que vendría a significar «estupendo» y el otro «propio de una fábula, con elementos inventados». En relación con esta última posibilidad quizá te sorprenda saber que todavía hay gente que considera a Lorber un profeta y que sus obras son palabra de Dios. Aquí tienes una página de sus adeptos, donde, entre otras lindezas, desaconsejan la escuela, proponiendo la oración como el método educativo preferible.

Según parece, Tsuko, en lengua inuit «esquimal» significa «comedor de carne cruda», así que no creo que se sientan ofendidos, más bien comprenderán que esta especie no brilla por sus talentos culinarios.