miércoles, 25 de junio de 2008

Los casos de Daniel, detective consultor

La novela detectivesca: raíces orientales (1)
Vamos a destacar aquí algunos cuentos que se podrían reivindicar con justicia como precedentes de la novela policiaca en su variedad whodunit y, más concretamente, de la figura del detective al estilo de Sherlock Holmes o Dupin, capaces de sacar conclusiones sorprendentes basándose en pequeños indicios o investigar basándose en la razón y en pruebas contrastables. En particular vamos a hablar hoy de Daniel, cuyas aventuras pueden encontrar en el libro de la Biblia que lleva su nombre.

En primer lugar el caso de «Susana y los dos viejos verdes» (Daniel 13): no lo transcribiremos en su versión bíblica, ya que lo pueden leer aquí: transcribimos la versión de las Mil y una noches, según la edición de Rafael Cansinos Assens (noche 259):

El asunto de Susana y los viejos pintado por Artemisia Lomi Gentileschi

Cuentan también que en antiguos tiempos y en años pretéritos había una mujer honesta de Beni-Isral, la cual era muy religiosa y observante de su fe e iba todos los días a la sinagoga a realizar sus prácticas devotas.
Había junto a la sinagoga un jardín y todos los días, cuando la mujer iba a la sinagoga, pasaba por él.
Eran los jardineros dos hombres ya viejos; pero sucedió que se enamoraron de la mujer los dos y la requirieron de amores, sin lograr obtener sus favores. Y los dos viejos entonces le dijeron:
Como no te entregues a nosotros te acusaremos de ser una ramera.
¡Alá me defenderá! respondió ella. Y se dirigió hacia la puerta. Los viejos entonces empezaron a gritar con tal fuerza que en seguida acudió allí un gran gentío, de todas partes venido.
Qué os sucede? preguntaba a los dos viejos la gente.
Y los dos viejos respondieron:
Habéis de saber cómo hemos encontrado a esta mujer en el jardín fornicando con un muchacho que, al tratar de cogerlo, se nos escurrió de entre las manos.
Oído que hubieron aquello mandaron pregonar al joven por espacio de tres días seguidos, pasados los cuales habían de lapidarlo donde lo encontrasen.
Pregonaron después otros tres días a la mujer, y todos los días iban los dos viejos a ver a la mujer y le ponían sus manos sobres la cabeza y le decían:
—¡Loado sea Alá, que hizo descender sobre ti su vindicta!
Pero cuando ya iban a matar a pedradas a la mujer presentose Daniel, que era un mancebo de doce años y el primero que profetizó sobre el enviado de Alá (sean con Él la oración y la paz).
Y Daniel díjoles a los que iban a lapidar a la mujer:
No os precipitéis a lapidar a esta mujer hasta que yo entienda en su caso como juez.
Trajéronle luego un sillón y en él se sentó y procedió a interrogar a los viejos por separado, y dizque Daniel fue el primero que implantó el procedimiento de contrastar con el rigor debido la veracidad de los testigos.
Y díjole Daniel al uno de los viejos:
Di, ¿qué fue lo que viste?
Respondió el viejo contándole su cuento.
Bien dijo Daniel ¿En qué lugar de huerto pasó eso?
En la parte de levante Respondió el anciano y al pie de un peral.
Procedió Daniel luego a interrogar al otro viejo y este le repitió el mismo cuento.
Y Daniel preguntole a su vez:
En qué lugar de huerto pasó eso?
En el lado de poniente Respondió el anciano -y por cierto que al pie de un manzano.
Estaba a todo eso la mujer allí en pie y alzaba su frente al cielo e invocaba a Alá para que la salvase de aquel trance fatal.
Y Alá (glorificado sea) escuchó a la mujer y mandó fuego del cielo que abrasó a los dos viejos, haciendo así resplandecer ante todos la inocencia de la mujer.
Y fue Daniel el primero que profetizó la venida de nuestro Profeta (sean con Él la oración y la paz perfectas).


Si el curioso lector coteja ambas versiones verá que, si bien en la de Las noches nos dan circunstancias novelescas para justificar la trama (si era tan virtuosa ¿qué hacía en un jardín? ¿por qué estaban allí los dos viejos todo el día?) mucho más sofisticado en este aspecto es el relato bíblico, en el que explican también porqué estaba sola y el detalle erótico, ausente en nuestra versión, de porqué si era tan virtuosa estaba desnuda. Hay otra diferencia muy importante para el asunto que nos ocupa: la intervención divina al final de la versión milyunanochesca ¿de qué sirve descubrir con la razón si Dios puede intervenir y castigar a los culpables? la versión bíblica lapida a los dos viejos lascivos, con lo que se acerca más a la novela de detectives. Se puede argumentar que hay un elemento sobrenatural el la Biblia, porque Daniel parece saber el resultado antes de efectuar los interrogatorios, pero es mucho más sutil. En todo caso el género, en su estado puro, excluye el elemento sobrenatural, que haría harto inseguro un método basado en la razón del detective. No obstante se han hecho muchos intentos de mezclarlos, como en Twin Peaks, Medium y un sin fin de series de televisión, pero también novelas y relatos.

El caso de «Daniel contra los sacerdotes de Bel» tiene un avatar en una de las aventuras del Príncipe Valiente, lamentamos no haber encontrado la imagen de la misma: esta está tomada de aquí

A demás de el interrogatorio por separado de los implicados, Daniel introdujo otro importante avance en la ciencia de la detección: la observación de huellas de pasos y su utilización como indicio incriminatorio e incluso como prueba de cargo: se explica en su aventura «Daniel contra los sacerdotes de Bel» (Daniel 14, 1-22).

Estas dos aventuras no las encontrarán en la Biblia griega de los Setenta o en la Biblia Hebrea; fueron añadidos por Jerónimo en la Vulgata ¿se las sacó de la manga? ¡No! Eran leyendas semíticas que le llegaron a través de la tradición talmúdica.

Otra leyenda que figura el talmud, pero es conocida en occidente por su versión persa, transmitida por el gran poeta de Delhi Amir Josrow, es la de «Los tres príncipes de Serendipo y el camello tuerto»:

El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.

—Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?
—A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te
rindan honores.
—¿Sólo a veces?
—Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Es lo que
les sucedió a los tres príncipes de Serendip que ...

Vio el Predicador venir la aurora y cortó el hilo de sus palabras encantadoras.

La letra capitular está montada sobre la imagen de Baal del Dicionario infernal (1862) de Collin de Plancy toamda de aquí.

6 comentarios:

Atilio dijo...

"¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?
A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te
rindan honores".

Honores te sean rendidos, o Predicador!

Evil Preacher dijo...

Gracias mil, Atilio, pero esperemos a ver cómo acaban los tres príncipes en la próxima entrega de la historia.

exapamicron dijo...

¿No hay un caso de Holmes muy parecido a la "investigación" de Daniel contra los sacerdotes de Bel?

Saludos

Evil Preacher dijo...

Desde luego Holmes Utiliza las huellas como indicio en muchas aventuras. Quizá el pasaje al que haces referencia sea cuando Holmes esparce la ceniza de su cigarro disimuladamente en una habitación para verificar dónde se abría una puerta secreta (en "Los lentes de oro"). Lucha contra quienes utilizan la religión para enriquecerse de sus feligreses en "La desaparición de Lady Frances Carfax" y Estudio en escarlata se opone a los mormones, también hay un cura malvado en "La ciclista solitaria". Claro, que hablo de memoria e igual se me escapa algo.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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