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martes, 3 de agosto de 2010

Gloria y obsolescencia del cristianismo

La antropología explica como el machismo, el canibalismo, los tabúes alimentarios y otros memes que hoy pudieran parecernos disparatados han cumplido un papel en la supervivencia de las sociedades donde se dan ¿podemos explicar igualmente la función del monoteísmo? Aunque el cristianismo es un fenómeno sincrético y complejo, nos fijamos aquí en uno de los aspectos claves que explican su difusión:

Ajenatón
Como el zoroastrismo no es un monoteísmo en sentido estricto, se suele atribuir a Ajenatón el mérito del hallazgo. Imagen de la Wikipedia

El examen la historia nos muestra cómo los monoteísmos han sido siempre una medida política de centralización, a menudo impuestos desde el poder o asociados a nacionalismos. Es el caso de la Persia de Ciro, ya que el mazdeísmo zoroastriano reduce el poder de la casta sacerdotal, distribuido localmente entre los templos hasta entonces y sostenido por la oligarquía de la alta nobleza. También en el caso egipcio, bajo Amenophis IV –AjenAtón– que centralizó el culto de los innumerables dioses con sus correspondientes sacerdotes en el de Atón, si bien sus reformas no perduraron. Otro tanto podemos decir de Josías, rey de Judá en el s. VII a. C., que con el fin de legitimar sus ambiciones de conquista sobre le reino de Israel, centralizó el culto en el templo de Jerusalén y recopiló las tradiciones y narraciones para crear un solo libro sagrado, institucionalizando un monoteísmo judaico.

De una manera general, podemos aceptar que la aparición de la agricultura a gran escala con acumulación de excedentes hace necesaria la centralización y la creación de castas de administradores. Entre las diversas maneras legitimar estos cambios encontramos el monoteísmo, que tendría en este tipo de contexto su caldo de cultivo natural.

Cylones
Intervención de un grupo de cylones. Imagen tomada de aquí

Podemos encontrar un interés político de centralizar el poder en épocas de lo más variadas, pero el monoteísmo aparece como un recurso elemental, propio del paso del Neolítico a las sociedades urbanas: no obstante, el Islam y la Iglesia Constantiniana fueron creados en el siglo VII y IV respectivamente: descendientes tardíos de esta tradición ¿qué condiciones particulares han permitido el desarrollo de estas religiones tan lejos de su medio natural? Veamos el caso particular de la imposición del cristianismo:

Se suele presentar al cristianismo monoteísta como un bloque que triunfó frente al paganismo politeísta, también se suele presentar al Imperio Romano como hostil al cristianismo en un principio hasta que, en un dramático y repentino giro, se convierte. Lo cierto es que estas cuestiones son mucho más sutiles:

Respecto a la primera oposición, cristianismo monoteísta frente a paganismo, politeísta hay que tener en cuenta que el paso al monoteísmo no fue una innovación cristiana que sorprendiera al Imperio Romano, y no solo a causa de los monoteísmos anteriores que ya hemos citado. Los pensadores paganos helenísticos habían evolucionado hacia una forma de monoteísmo, en particular el neoplatonismo de Plotino, del que hablamos sucintamente hace poco. Es un hecho que en los centros intelectuales del Imperio, muy particularmente en Alejandría, la incipiente teología cristiana se nutría de pensamiento griego, al que podemos, pues, considerar responsable, al menos en cierta medida, del pensamiento monoteísta que heredaron los cristianismos. Se da incluso la circunstancia de que el cristianismo trinitario podría resultar más politeísta que el monoteísmo pagano, como se observa en la controversia entre Celso y Orígenes.


Una de las intervenciones de Yves Modéran, de la universidad de Caén, en la serie documental El Apocalipsis, de Gérard Mordillay y Jerôme Prieur. Volveremos sobre esta fascinante serie y las otras dos de los mismos autores: Corpus Christi y El origen del cristianismo. Fragmento del episodio 7 «Contra los cristianos», capítulo IV «¿Un dios o varios?».

La segunda oposición, entre la Roma hostil al cristianismo y la Roma del cristianismo oficial, solo existe desde un punto de vista cristiano, que ve en la conversión del Imperio una finalidad cósmica. Lo cierto es que en la etapa anterior a esta conversión vemos aparecer toda una serie de medidas políticas con el fin de centralizar el poder y de reforzar las gastadas instituciones imperiales. La obligación del culto público a los dioses creó el contexto que ha sido transmitido por los autores cristianos como «persecuciones», pero que no son sino episodios de una serie de medidas centralizadoras, tomadas por Decio y Diocleciano, de las que la adopción del cristianismo por Constantino sería una más.


Intervenciones de Paula Fredriksen, de la universidad de Boston, y de David Frankfurter, de la universidad de New Hampshire, en el episodio 7, capítulo IV «La persecución de Decio»

No sólo un dios único parecía responder mejor a las necesidades centralizadoras, además aliaba la autoridad imperial con el poder paralelo que habían establecido los obispos, apoyado sobre las masas iletradas urbanas, y que ya era demasiado importante como para mantenerlo al margen.

Especular sobre si era la medida más adecuada o si se hubiera debido tomar otro camino nos llevaría sobre los caminos de la ficción histórica y la ucronía, géneros de ficción literaria. No obstante, podemos constatar que su eficacia para evitar la disgregación del Imperio fue insuficiente y que el coste en pérdida del saber científico y técnico que implicó abrumador.

El hecho de que las elites, cultas y paganas, percibieran el cristianismo, sus costumbres y la corrupción de sus obispos, como la razón de la ruina del Imperio, es otro dato que debemos considerar. Como ya vimos en otro lugar, esa impresión era la opinión generalizada hasta el punto de que Agustín de Hipona hubo de rebatir esta idea en su monumental obra La ciudad de Dios.

Santos legionarios
Imagen tomada de aquí

Dejamos, pues, a parte la conveniencia o inconveniencia del cristianismo imperial en el contexto del la baja latinidad, pero ¿qué sentido tiene seguir arrastrando hoy medidas pensadas para apoyar un imperio desaparecido hace 1500 años? ¿Por qué seguimos soportando esa plaga? En la serie original de Galáctica, estrella de combate, la humanidad luchaba contra los cylones, criaturas mecánicas creadas por los hombres como arma en una guerra que había terminado hacía miles y miles de yarems. Desaparecida la razón de su existencia, los zylones continuaban su labor destructora de manera ciega. Análogamente, los curas siguen usando las llaves de Jano como símbolo de su poder (hoy conocidas como llaves de san Pedro), las togas prætextas de los patricios como casullas, títulos como «pontífice» (funcionario que se ocupaba del impuesto de los puentes), su división territorial en diócesis, su latín italianizado, etc. elementos romanos pervertidos de su sentido original. Como los cylones, o como esos japoneses que continuaban emboscados durante décadas ignorando el fin de la II Guerra Mundial, los curas continúan ciegamente sembrando el dolor, la represión y la estupidez para sostener y perpetuar el desaparecido Impero Romano.

El mosaico de la capitular representa una ele capital romana, en realidad es una imagen tomada en el metro de Nueva York y publicada aquí.

jueves, 1 de julio de 2010

Buenas razones para creer

¿Soon todos los creyentes locos, estúpidos o criminales? Resulta sorprendente para los escépticos, no sólo que tanta gente tenga creencias absurdas, si no que existan personas inteligentes y cultas, cuyo criterio respetaríamos en otros dominios, que sostienen que existen fuerzas mágicas, fantasmas, viajes astrales y pamplinas de lo más variadas. Ambos casos merecen una reflexión; tanto los creyentes ilustrados como las masas de creyentes profesan creencias surgieron y se trasmitieron por razones que, si logramos penetrar, serviremos mejor a la causa de la sensatez que rechazándolas en bloque sin más.

La cuestión merece una etiqueta propia que será «razón de fe» y bajo la que pasarán a clasificarse algunos post anteriores como «Cultos al carguero».

Cada creencia obedece a causas complejas ligadas entre sí: económicas, sociales, cognitivas, etc. que han originado de manera ciega e inconsciente desde las supersticiones más elementales hasta los más refinados sistemas teológicos. Es a este entramado al que pretendemos enfrentarnos aquí; ya nos ocupamos de las causas cínicas y calculadas de manera interesada bajo otras etiquetas.
Creaturas
He dibujado esta «foto de familia» especialmente para ilustrar el post

Un ejemplo clásico es la prohibición de comer carne de vaca en el hinduismo. Asunto de predilección de Marvin Harris, lo trata en sus más famosas obras divulgativas (como Vacas, cerdos, guerras y brujas, Caníbales y reyes y Bueno para comer) reduciéndolo a sus causas económicas se llega a la conclusión de que este tabú ha permitido la supervivencia de esa sociedad. Como creencia irracional, prohibición y castigo sobrenatural incluido, tenía más posibilidades de ser transmitido y respetado que como cálculo racional.

El hecho de que una creencia haya podido cumplir, de manera ciega, un papel positivo en un contexto particular, no justifica su pervivencia en contextos diferentes. Por ejemplo: el meme machista, que asume la inferioridad de la mujer respecto los hombres, ha cumplido un papel en la supervivencia de muchas sociedades, al justificar el infanticidio femenino: eso no justifica que hoy en día se practique el machismo. Inversamente, también conviene tomar conciencia de que si las sociedades occidentales han modificado este meme se debe a causas materiales ciegas e inconscientes. Como señalamos someramente hace tiempo (en la tercera parte del post sobre Porco Rosso) las dos guerras mundiales y el crack del 29 llevaron a las mujeres a emplearse en puestos tradicionalmente masculinos, lo que debilitó la dependencia económica a las mujeres respecto de sus cónyuges. Por otra parte, esta modificación del meme benefició el desarrollo de las empresas, al doblarse la fuerza de trabajo sin doblar su costo, ya que las mujeres son peor pagadas. Por supuesto, la existencia de cómodos y eficaces anticonceptivos deja obsoleto el infanticidio femenino en su tradicional papel de controlador demográfico.

La pervivencia de memes obsoletos puede tener consecuencias nefastas; otro caso analizado por Harris, la religión estatal caníbal de los mayas, permitió la supervivencia de esa sociedad durante un tiempo, hasta que se hizo insostenible. Una mutación memética hubiera sido necesaria para hacerles pervivir. El monoteísmo quizá dio beneficios en cierto contexto, pero es sin duda un meme obsoleto y pernicioso desde principios de la Edad Media, al menos, lo que hace urgente el análisis racional de sus causas: los Mayas no tenían los medios de hacerlo, nosotros no tenemos excusa.

Muy pronto, en la sección «Razón de fe»:
«Gloria y obsolescencia del cristianismo»
«La virtud del krou»
«El muñeco vudú y Hercule Poirot»

La imagen de la capitular es, como habrán reconocido muchos de los parroquianos, la foto «real» del chupacabras que circula desde hace tiempo por la Red. Desconocemos la fuente original.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Cultos al carguero

Es muy instructivo estudiar una religión desde el punto de vista histórico: quiénes escribieron sus libros supuestamente revelados, qué motivos políticos o económicos condicionaron la formación de tales o cuales dogmas, qué elementos copiaron de otras religiones, hasta qué punto son el producto de una tradición espontánea y hasta cuál el cínico diseño de algunos, etc. Esto es particularmente fácil de hacer con religiones de reciente creación, como el mormonismo o la cienciología. Hoy nos ocuparemos de los cargo cults de las islas del Pacífico Sur:
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Músicos en un desfile ritual; no dejen de ver las otras fotos publicadas, en el mismo sitio, entre las que se cuenta la del niño de la letra capitular. A la derecha, un uniforme de culto; fotografía de Mike Jay que ilustra su artículo «The Last Cargo Cult».

Mientras que los nativos hacen a menudo cosas útiles y prácticas, como cazar, fabricar bienes o viviendas, recolectar alimentos, etc. los blancos se dedican a cosas que obviamente carecen de consecuencias prácticas: se pasan el día moviendo papeles sentados detrás de una mesa, hablan con un aparato que emite extraños sonidos, hacen que los nativos se vistan todos igual y caminen al mismo ritmo. A pesar de todo esto a los blancos no les falta de nada; al contrario, tienen un montón de cachivaches mágicos interesantes y ¿de dónde proceden todos esos bienes? Del carguero. Cada vez que hace falta algo, viene por carguero, incluso si algo necesita reparación, se manda de vuelta al carguero. A la vista de esto es evidente que todas esas cosas raras que hacen los blancos sin finalidad práctica inmediata no son más que (como las cosas sin finalidad práctica inmediata que los mismos nativos hacen) rituales religiosos para hacer venir por carguero todo lo que necesitan.

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Un desfile el día de John Frum; fusiles de bambú y las siglas «U.S.A.» en el pecho, tomada de aquí. A la derecha, un adepto del culto al príncipe Felipe de Inglaterra; más fotos en su página de origen

Existen múltipes variantes de esta religión en las diferentes islas y ha sufrido interesantes cambios a lo largo de los años.
Básicamente consiste en realizar ritos que imitan la conducta de los colonizadores con el fin de atraer al carguero, lleno de bienes industriales.
En las versiones más antiguas del culto el carguero era a vela, mientras que desde la II Guerra Mundial se trata de aviones de carga; los productos insustriales que esperan recibir han evolucionado de la misma manera. Cuando los primeros colonizadores llegaron a esas islas a menudo los nativos les tomaron por seres sobrenaturales (dioses o antepasados). Los colonizadores, por supuesto, cultivaron esa idea: en las derivas mesiánicas de esta religión (que enunciaremos brevemente a contiuación) los mesías se parecen a los colonizadores. Los ropajes de culto son imitaciones de los de los colonizadores, como pueden ver en las fotografías que ilustran este artículo, que tratan de remedar los uniformes del ejército estadounidense. Los ritos consisten en desfiles, izadas de bandera, hablar por la radio (David Attenborough nos habla de una «radio» que era una señora que cuchicheaba paralabras incomprensibles con un cable rodeándole la cintura) y construyen pistas de aterrizaje, radares y torres de control a base de hojas de palmera y cañas con el fin de preparar la llegada del avión de carga.

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Una cruz roja, típica del culto de John Furm. También son muy populares las maquetas de aviones (foto de la Wikipedia)

Si bien la creencia más extendida es que los bienes industriales son regalos de que les envían los antepasados, pero que el hombre blanco, astutamente, se ha hecho con el secreto ritual para apropiárselos, la imagen de los mesías y antepasados como decíamos, coincide con la del colonizador. En diferentes momentos el aspecto de estos seres sobrenaturales era como el de los blancos (ingleses, australianos o americanos) japoneses (en islas bajo ocupación en la II Guerra Mundial) etc. En la actualidad la creencia más frecuente es que los antepasados se parecen a los soldados norteamericanos negros.

En cuanto a los mesías, en la isla Tanna, en las Nuevas Hébridas, encontramos al más famoso; John Frum; su descripción física ha sufrido cambios similares a lo largo de la historia del culto: llegará en un avión de cargo un 15 de febrero con ilimitados productos industriales para todos y los fieles vivirán una nueva era de abundancia y felicidad imperecedera. Su símbolo más sagrado es una cruz roja, procedente de los servicios médicos del ejército.

Como algunos pensaron, no sin lógica, que los jefes de los colonizadores eran los verdaderos poseedores del secreto del cargo, algunos de estos han pasado a formar parte del panteón. El príncipe Felipe de Inglaterra, desde su visita oficial a la región en 1974, fue divinizado en una variante del culto de John Frum profesada por la tribu Yaohnanen. Al presidente estadounidense Lyndon Johnson le intentaron sobornar los habitantes de Nueva Hanover (Islas Bismarck) para que revelara el secreto del cargo.

Ignoro si que el nuevo ocupante de la Casa Blanca sea negro afectará al culto; quizá signifique que el próximo 15 de febrero será el bueno.

La mayor parte de la información procede Cerdos, Vacas y Brujas de Marvin Harris y del capítulo 5 de The God Delusion, de Richard Dawkins, que cita abundantemente Quest in Paradise, de David Attenborough.