lunes, 11 de octubre de 2010

Santa preñez

Como ustedes no ignoran, una de las polémicas que precedieron a la visita de Benedicto XVI a Inglaterra tuvo que ver con la censura de un anuncio de helado en el que aparecía una monja embarazada. Los parroquianos más veteranos recordarán que ya usamos aquí ese motivo en una letra capitular. En nuestro caso habíamos usado una magnífica foto de Donna Ferrato, «Monja en Venecia», convenientemente manipulada con Gimp. Eso sí, la del helado es mucho más guapa.


DonnaFerrato

Monja

3 comentarios:

Enrique Arias Valencia dijo...

¡Salud helada!

Illuminatus dijo...

Es que les sienta fatal que el milagro de la vida se produzca por la vía natural, que científicamente tiene unas probabilidades de milagro, por otra parte.

Evil Preacher dijo...

¡Salud, Arias!
Así es, Illuminatus. El culto a la virginidad femenina, que no es más que una cara del miedo a la mujer machista, les llevó a concebir la enfermiza idea monjil y el embarazo virginal. Una versión sofisticada del clásico «Todas unas putas, menos mi madre que es una santa».