jueves, 10 de julio de 2008

Orgía nipona en París

Japan expo '08 (1)
Hemos de abrir un paréntesis en la programación especial de pasatiempos estivales obligados por la actualidad: los pasados 3, 4, 5 y 6 de julio ha tenido lugar en París una nueva edición de la Japan Expo. Es la japonesa una sociedad autoritaria, radicalmente machista, racista, de un consumismo enfermizo, adicta al trabajo, devota de la empresa ¿por qué genera tanta fascinación en occidente? especularemos sobre estas cuestiones en el futuro, pero hoy entraremos en el juego, la ocasión lo merece, y dedicaremos al evento un total de 5 entradas: esta introducción general, otra en honor de uno de los invitados, una sobre los complementos vestimentarios más usados por los visitantes y dos más sobre los cosplayer asistentes.


¡Hard Gay también vino!

En esta edición se ha superado la anterior; un día más y mayor superficie, con jardincillos interiores y todo: con la foto de abajo se harán una idea:

Panorámica de uno de los laterales del pabellón; las flechas rosas relacionan varios lugares de ésta con su ubicación en el plano y con su foto correspondiente: un snow walker y un stargate del stand de Hasbro, junto al espacio dedicado a dioramas y juegos de rol, el cartel indicador del stand de cómic coreano de la editorial Casterman y una de las salas de conferencias. Aquí pueden ver el plano con más detalle.

Se encontraban representadas todas las editoriales y librerías de manga (las grandes, pero también independientes y fancines) y juegos de rol y de tablero (tanto modernos y temáticos como tradicionales; ajedrez, mahjong, go, etc.) los canales de televisión especializados (sí, eso existe aquí) productoras de animé, todo tipo de juegos electrónicos, de consola y arcade, de todas las épocas desde el Space Invaders a novedades presentadas en primicia, pasando por los arcade de baile y karaoke.

















La librería Manga Café, tal como hace en su tienda, habilitó un amplio espacio de lectura

Había actividades para no parar: cientos y cientos de puntos para jugar a los videojuegos, mesas para jugar a los juegos antes mencionados, cursos de japones, de dibujo, de caligrafía, de artes marciales varias. También había concursos y campeonatos de casi todo eso; en el caso de los videojuegos se podían ver las partidas decisivas de los campeonatos en pantallas gigantes.

Un pequeño botón de muestra de lo que se encontraba por ahí en el ámbito de los videojuegos

Se podía asistir a conferencias y sesiones de dedicatorias de los autores invitados, (Kazuo Koike, Toshihiro Kawamoto, Mœbius, etc.) o a demostraciones de artes marciales y a combates de catch. En la inmensa sala de conciertos («amphi» en el plano) tocaron muchos de esos insufribles grupos y solistas de pop y rock japonés (Scandal, Acid Flavor, Miyavi, Catsuomaticdeath, etc.) también hubo desfiles de moda (kimono, Laforet Harajuku, Kawaïko, etc.) y desfiles y concursos cosplay. La oferta de películas y series de animé proyectadas era impresionante, muchas de ellas en preestreno.

















Lo más gracioso de estas reuniones cosplay son los crossover: a la derecha vemos a los chicos de Silent Hill confraternizando con Turtwig, de Pokemon


Corazas de cuero y elementos de una armadura de stormtrooper

Talleres de dibujo, sobre tableta gráfica o con los clásicos lápiz y papel

Una partidita de Mahjong

Si Laforet y otras marcas tenían su stand no menos importante era el espacio dedicado a jóvenes creadores y artesanos: había con qué renovar el guardarropa del cosplayer más exigente: de corsés a armaduras completas (de la cota de cuero a la de stormtrooper) pasando por trajes de colegiala, de discípulo de Muten Rōshi, de meido, kimono, etc. y complementos: orejas de gato, corbatas, armas y un larguísimo etcétera.






















Esto es sólo un aperitivo, dedicaremos dos entradas exclusivamente al cosplay de esta exposición
















Los propietarios de la versión diamante o perla se podían descargar este pokemon Dark Type. A la derecha uno de los talleres de artes marciales, abajo, uno de los combates de catch











Por supuesto había cantidades ingentes de merchandising disponible

Con todo, lo mejor del evento fueron los visitantes y el buen rollo continuo: el cosplay se expresó en su sentido etimológico; ropa de juego, ya que la sensación era la de participar en un inmenso juego colectivo: una experiencia realmente divertida.

5 comentarios:

Otro lemming dijo...

Buaaaa envidia envidia envidia super mega cochina! Que exageradamente trises parecen los salones de aqui en comparación T_T

Atilio dijo...

Celos, intensos celos, envidia insoportable.

Ioannes Ensis dijo...

¿Y papeo?
¿Y priva?

Illuminatus dijo...

Mi afición por los salones o eventos de este tipo disminuyó hace tiempo porque, en el fondo, no se encuentra uno más cosas que en las tiendas habituales. Por lo menos no en las últimas ocasiones en las que yo fui.

Además, el mundillo favorece un tipo de socialización un poquito...

Evil Preacher dijo...

La verdad es que estuvo muy bien, Lemming; aunque no soy un fanático de estas cosas me lo pasé en grande, así que otros con más afición se lo hubieran pasado mejor aún; no fui a las dos ediciones anteriores; lástima, Atilio, podíamos haber ido juntos, que entonces vivías en París.

En realidad, Ensis, esto iba de videojuegos, juegos, disfraces, merchandising y tebeos (incluyendo coreanos, etc.) lo de Japón era una excusa: aunque había un sushi bar su interesante gastronomía no estaba representada como es debido ni el ikebana ni los bonsais ni el té ni el zen ni el harakiri ni otros aspectos culturales.

La verdad, Illuminatus es que, a pesar de que en París hay cierta oferta de productos de este tipo, por ejemplo en las numerosas tiendas de cómic de la calle St. Jaques o en las de moda de la calle Keller, había muchas cosas en el salón que no se encuentran en las tiendas especializadas; por otra parte, más allá de los productos, más importante eran las actividades, encuentros con artistas, proyecciones y preestrenos, etc. A demás tiene su importancia como reunión cosplay, ya que los grupúsculos que se ven en ocasiones en torno a la calle Keller o en cualquier sitio son anecdóticos y puntuales. Han de encontrarse en eventos de este tipo; hay otros como el salón del manga y la Chibi Japan expo.