Actualizado: Si Shizuka les cautiva y sus convicciones, sistema moral y edad (más de 18) les permiten ver estas cosas, la forma connotativa de todas las sugerencias alrededor de este personaje pueden verla en la nueva animeción de El blog rarito.
Me van ustedes a perdonar, pero un pequeño psicoanálisis de Doraemon es demasiado tentador como para resistirse:
Los niños protagonistas cuadran estupendamente en categorías freudianas:
Nobita: es un tipo detestable, pero el espectador se identifica irremediablemente con él, no se preocupen es lo normal (salvo algunos que se identifican con el gato, como demostró con fotos Crazy Japan en su día). Representa nuestro lado más regresivo; decíamos el otro día que sólo le interesa dormir, comer, jugar (con Shizuka o con juguetes) y estar a salvo. Comer y dormir se identifican con los intereses de la etapa oral freudiana, la más elemental, propia del lactante; las otras motivaciones son algo más evolucionadas.
Como los niños reales, Nobita es completamente egoísta y sólo ve el mundo en función de sus caprichos, cediendo al principio de placer frente al principio de realidad de manera sistemática: como hemos visto en el capítulo de «El pan de memorizar» es incapaz de dejar de comer aunque sabe que no debe hacerlo.
La narración se focaliza en este personaje y los otros niños se pueden interpretar como amenazas a éste universo egoísta o como objetos de deseo.
Takeshi (alias Gigante): Representa el instinto de supervivencia. Como matón del barrio es una amenaza constante a la tranquilidad e integridad de Nobita.
Suneo: Como niño rico del barrio representa los deseos ambiciosos. Cuando presume de un coche teledirigido, por ejemplo, Nobita va llorando a pedirle uno a Doraemon, incapaz de razonar que tiene un gato del futuro que es mejor.
Shizuka: Representa, por supuesto, los deseos eróticos. Se trata de un personaje mucho más complejo que los anteriores. Es el único personaje completamente positivo; es estudiosa y amable con todos, toca el violín y su pasatiempo favorito es tomar largos baños de agua caliente (recurrente a lo largo de la serie). Los rasgos de mujer responsable le dan cierto carácter maternal, ya que a menudo intenta que Nobita acepte el principio de realidad (aconsejándole que haga los deberes, por ejemplo) subrayados por los intentos de Nobita de entrar en el baño con algún invento prestado por el gato (la escena de la bañera es la escena erótica cumbre de la serie y representa, teniendo en cuenta el lado maternal de Shizuka, el deseo de Nobita de retorno al seno materno). Los planes de Nobita de jugar con ella se ven frustrados o bien por que ella hace los deberes o por su lección de violín. El violín y los deberes representan al padre edípico que roba la atención constante que requiere Nobita de parte de su amiga, acompañados ambos de los elementos fálicos del arco del violín y el lápiz, respectivamente.
Si alguien no se cree todo esto, no le impedirá, sin embargo, disfrutar de este momento de Shizuka en el baño:


Lamento no poder decirles de qué página pirateé la imagen de la izquierda (Actualización: la he encontrado), sin duda obra de un otaku, pero clicken aquí, por favor, para ver en Youtube a Shizuka en la bañera. Sin embargo la foto de la derecha procede de esta encantadora página.
Doraemon, por su parte, reune rasgos del fetiche y del objeto transicional (recordemos que el uso, incluso entre adultos, de objetos transicionales en forma de mascotas kawaii está muy arraigado en japón). Si su misión declarada es ayudar a Nobita sus esfuerzos son completamente contraproducentes, ya que es incapaz de no ceder finalmente a sus caprichos y solucionarle todos los problemas. Sin él Nobita sería incapaz de enfrentarse al mundo.
Este análisis de Nobita como incapaz de evolucionar, caracterizado por la inmovilidad (y de los demás personajes como proyección de ésta) ha sido asimilado por muchos espectadores, ya que aparece como base de las leyendas de fan sobre el fin de la serie más populares en la red: tanto en «la de las pilas», de la que hablaremos otro día, como en la que presenta a Nobita como un niño enfermo inmovilizado en un hospital y en la que toda la serie, como en el teatro subjetivo, sería una fantasía neurótica del pobre chaval. Doraemon, según esta versión, no sería más que un peluche, evidenciando su papel de objeto transicional.
Esta divagación nos ha llevado a lugares sombríos, pero, no se preocupen, toda esta estructura tiene un fin didáctico y es la fuente del placer que nos procura la serie, como veremos en el próximo envío sobre el Gato Cósmico. Entre tanto, y a modo de regalo de fin de año, les dejo con unas fotos de Shizuka en algunas de las ocasiones en que ha osado cambiar su vestuario habitual.

Bikini

Shirololi

Insecto
Meido
Ahora que me fijo, de entre todos los personajes de la serie, sólo he puesto dibujos de Shizuka en ese post ¿lapsus freudiano?